Las autoridades de Colombia —Ejército Nacional, Policía Antinarcóticos y Fiscalía General— desmantelaron un laboratorio clandestino del Clan del Golfo, ubicado en la vereda Montenegro, zona rural del municipio de San Luis (Antioquia).
El complejo tenía una capacidad de producción de hasta 500 kilogramos de clorhidrato de cocaína por mes y empleaba un sofisticado método de camuflaje: el estupefaciente se impregnaba en cajas de cartón diseñadas para parecer envases de banano y piña, preparadas para exportación internacional.
Durante el operativo, fueron incautados maquinaria especializada, estructuras de secado, insumos químicos, cientos de cajas y láminas ya contaminadas con droga; también fueron destruidos galones de cocaína en suspensión, acetona, sustancias sólidas y equipos usados para compactar y empacar el alcaloide.
Las autoridades estiman que con la destrucción del laboratorio se afectó la producción de aproximadamente 2,7 millones de dosis, con un valor cercano a 600 millones de pesos (o unos 160.000 dólares) en ganancias ilícitas que habrían financiado al grupo criminal.
El golpe, además de desarticular una fuente clave de narcotráfico, representa un duro impacto logístico y financiero para la subestructura del Clan del Golfo que operaba en esa zona.