Por Danier Porras Leal
El 26 de septiembre, a las 4:00 a.m., partió de este mundo Pablo Hernando Rodríguez Páez, tras varios meses de quebrantos de salud. Su partida enluta a Yopal y a Casanare, donde dejó huella como profesional, político y, sobre todo, como ser humano.
Hijo de don Pablito Rodríguez y doña María Páez, íconos de la salud en la región gracias a la histórica Droguería Yopal, Pablo Hernando siguió el camino de sus padres como químico farmaceuta, pero también trazó su propio rumbo en la política local y departamental.
Fue concejal de Yopal en dos periodos y diputado de Casanare en dos oportunidades, protagonizando intensos debates sobre temas sensibles de la época como el agua potable y la infraestructura del municipio. Posteriormente, asumió la Secretaría de Salud Departamental, cargo en el que se destacó pese a las limitaciones presupuestales.
Su trayectoria lo llevó también al CORPES de la Orinoquía y a participar activamente en el movimiento político Unidad Popular Liberal, siendo parte de una generación que marcó época en la historia política de Casanare.
Más allá de los cargos, quienes lo conocieron recuerdan a un hombre estudioso, ilustrado, perfeccionista en sus acciones y con gran pasión por el servicio público. Aunque aspiró en varias ocasiones a la Alcaldía de Yopal, ese anhelo no se concretó; sin embargo, dejó huella en cada escenario que pisó.
En lo personal, fue un hombre de carácter, con una carcajada explosiva y un estilo directo, que lo hicieron entrañable entre familiares, amigos y colegas. Contrario a su imagen seria, en la cotidianidad supo disfrutar de la vida, de la política y de la amistad, como lo confirman múltiples anécdotas que hoy reviven entre quienes lo conocieron.
Pablo Hernando también será recordado por su faceta familiar. Fue esposo de Rosalba Múnera y Nancy Méndez, y padre de Catherine, Adriana Sofía y María Paula Rodríguez, a quienes se entregó con cariño y dedicación.
La Droguería Yopal, epicentro de muchas de sus vivencias y legado de sus padres, se convierte hoy en símbolo de una familia que aportó de manera decisiva a la salud y al desarrollo del departamento.
La partida de Pablo Hernando Rodríguez Páez significa el cierre de un capítulo de la vida política y social de Yopal, pero también la permanencia de su memoria en la historia de Casanare.
Paz en su tumba. Que Dios lo acoja en su seno y brinde fortaleza a sus familiares y amigos en este difícil momento.