La justicia de Estados Unidos continúa con una investigación activa sobre Iván Márquez, exjefe guerrillero de las FARC y líder de la disidencia conocida como Segunda Marquetalia, así como sobre otras figuras de ese grupo armado, en el marco del proceso judicial que enfrenta el expresidente Nicolás Maduro por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo.
Aunque en la más reciente acusación formal contra Maduro el nombre de Márquez no aparece como uno de los principales procesados, su situación legal sigue abierta, y las autoridades estadounidenses no descartan reactivar o ampliar cargos en su contra en un expediente separado si lo estiman pertinente.
Según documentos judiciales revisados por la revista Cambio, el caso en Estados Unidos no solo se centra en Maduro y altos funcionarios del régimen venezolano, sino también en redes criminales transnacionales que incluirían a exmiembros de las FARC en actividades relacionadas con el tráfico de drogas, lavado de activos y conexiones con estructuras armadas de la región.
Expertos en derecho penal han explicado que las acusaciones sustitutivas utilizadas por la fiscalía estadounidense permiten ajustar o reemplazar cargos, lo que abre la puerta a que figuras como Márquez sean nuevamente imputadas conforme avance la investigación y se recolecten más elementos probatorios.
Este seguimiento a la trayectoria judicial de Iván Márquez y otros exlíderes de las FARC en proceso con EE. UU. refleja el enfoque global de las autoridades estadounidenses para desarticular redes ilícitas que vinculan narcotráfico, violencia armada y crimen organizado en varios países, y que han sido señaladas como parte de los entramados de los que se acusa a Maduro y su entorno.