Una reciente investigación revela que muchas de las embarcaciones rápidas que han sido atacadas por fuerzas militares de Estados Unidos en el Caribe no parten exclusivamente de Venezuela —como comúnmente se afirma— sino que tienen origen en Colombia, según documentos de inteligencia y testimonios de oficiales.
Las principales conclusiones:
Las lanchas de narcotráfico son cargadas de cocaína y zarparían desde zonas como San Bernardo, San Andrés o Providencia, aprovechando la colaboración de pescadores locales y rutas marítimas costeras.
Estas embarcaciones están bajo el control logístico de redes criminales binacionales, que utilizan bases en Colombia y Venezuela, además de recibir apoyo táctico desde ambas costas.
El grupo Clan del Golfo aparece como uno de los principales actores en Colombia responsables del flujo de droga hacia el Caribe.
Las operaciones militares de EE.UU. en la región ya no solo buscan interceptar barcos, sino destruir rutas y redes logísticas, lo cual ha reconfigurado el narcotráfico marítimo hacia rutas del Pacífico.
Este nuevo entendimiento pone en evidencia que la lucha antidrogas en el Caribe tiene una dimensión binacional y estructural, con actores y rutas que trascienden las clásicas fronteras y discursos.