Durante la noche del 3 de mayo, un grupo de hinchas del Atlético Bucaramanga, que regresaba a su ciudad tras el partido contra Llaneros en Villavicencio, fue presuntamente atacado en Bogotá, en la localidad de Usme, por seguidores con camisetas del Atlético Nacional.
Según las primeras versiones, el choque entre ambas barras generó agresiones en la vía pública. Los aficionados del Bucaramanga se desplazaban en un bus que, posteriormente, fue interceptado por unidades de la Policía Nacional. De acuerdo con la institución, los miembros de la barra «Fortaleza Leoparda Sur» hicieron caso omiso a una orden de detención, por lo que fueron perseguidos hasta que lograron detener el vehículo e ingresar para capturar a varios de sus ocupantes.
El conductor del bus manifestó que estaba siendo amenazado, lo que intensificó la actuación policial. Como resultado, se realizó el requerimiento de 30 personas y 7 de ellas fueron capturadas, quedando bajo custodia de las autoridades.
📝 Versión de la hinchada del Bucaramanga
A través de un comunicado difundido en redes sociales, la barra Fortaleza Leoparda Sur aseguró que los hechos ocurrieron tras un ataque de supuestos hinchas del Atlético Nacional, quienes –según la barra– utilizaron armas blancas y objetos contundentes.
“El ataque fue respondido en legítima defensa por parte de nuestros integrantes”, señala el texto, en el que también acusan a la Policía Nacional y a la Alcaldía Distrital de Bogotá de actuar con violencia y parcialidad, asegurando que las capturas fueron arbitrarias e indiscriminadas.
📌 La hinchada exige garantías para sus derechos y responsabiliza a las autoridades por lo que califican como una intervención desproporcionada que no atendió a los verdaderos agresores.