Según un análisis publicado por Infobae Colombia, la estrategia económica que acompaña la declaratoria de emergencia económica por parte del Gobierno del presidente Gustavo Petro, busca incrementar la recaudación fiscal inmediata tras la caída de la reforma tributaria en el Congreso. Parte de este paquete contempla gravar las transacciones bancarias con un impuesto del 5×1.000 (0,5 % por cada movimiento financiero), un aumento respecto al actual gravamen conocido como GMF o 4×1.000.
📌 Críticas de expertos: Economistas consultados señalaron que este nuevo impuesto podría tener efectos negativos en el sector empresarial y financiero, pues eleva el costo de mover dinero dentro del sistema bancario, desincentivando el uso de cuentas formales para transacciones y afectando especialmente a pequeñas y medianas empresas en su acceso al crédito y servicios bancarios.
💡 Riesgo de auge de mecanismos informales: Uno de los puntos más preocupantes es que este mayor cobro por transacción pueda empujar a ciudadanos y negocios hacia alternativas informales de financiamiento o pago, como el crédito “gota a gota” o el uso informal del efectivo, donde no se aplican estas cargas tributarias ni hay registro formal de las operaciones. Según expertos, esto podría favorecer la economía informal y reducir la transparencia financiera, lo cual es contrario a los esfuerzos de inclusión financiera.
📊 Impacto en inversión y confianza: Además, el análisis advierte que estas medidas —en un contexto de baja inversión privada y estrechez fiscal— podrían reducir aún más la confianza de inversionistas y empresarios, dificultando la llegada de capitales y la expansión de empresas formales en el país.
👉 En síntesis, expertos consultados consideran que la medida podría tener efectos contraproducentes para la economía formal, alentando el uso de mecanismos de “dinero fácil” fuera del sistema financiero estructurado y afectando la competitividad de las empresas en Colombia.