Comprar carne se está volviendo cada vez más costoso para los hogares colombianos. En el último año el kilo pasó aproximadamente de $29.653 a $34.026, lo que representa un incremento cercano al 11,7%, muy por encima de la inflación general del país.
El aumento tiene varias razones: mayor consumo por el alza del salario mínimo, precios internacionales más altos, factores climáticos que afectan la producción y un incremento en el sacrificio de ganado cercano al 7% 🐄📈. Todo esto ha empujado hacia arriba el valor de distintos cortes.
Entre los que más subieron están el lomo fino, la chata, la cadera, la sobrebarriga y la costilla, encareciendo tanto el mercado del hogar como las comidas preparadas en restaurantes 🍽️.
El impacto se siente directamente en el bolsillo, pues incluso una porción pequeña de carne resulta hoy considerablemente más costosa, convirtiéndose en uno de los alimentos que más presiona el gasto mensual de las familias colombianas.