Un informe reveló que 326 integrantes del Ejército Nacional, entre oficiales y suboficiales, dejaron la institución durante los primeros tres meses del Gobierno de Gustavo Petro, una cifra que ha generado preocupación entre analistas y expertos en seguridad, quienes califican el fenómeno como inusual por su magnitud. Según los especialistas, la salida de personal con amplia experiencia podría afectar la capacidad operativa y el liderazgo dentro de la Fuerza.
De acuerdo con el reporte, entre los retirados se encuentran oficiales con trayectoria en áreas estratégicas, inteligencia y operaciones militares. Varios expertos consideran que esta renovación acelerada puede provocar pérdida de conocimiento institucional y dificultades para garantizar la continuidad en la planeación de operaciones y el entrenamiento del personal.
Algunos analistas consultados señalaron que los cambios obedecerían a una reorganización impulsada por el Gobierno, mientras que otros advirtieron que el elevado número de retiros podría generar incertidumbre al interior de las Fuerzas Militares. También indicaron que este tipo de decisiones suelen tener efectos en la moral del personal y en la estabilidad de la estructura de mando.
Desde el Gobierno nacional se ha defendido la reestructuración de la cúpula militar como parte de una estrategia para implementar su política de seguridad y fortalecer el control civil sobre las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el debate continúa entre quienes respaldan la renovación y quienes consideran que el retiro masivo de mandos experimentados puede representar un riesgo para la capacidad institucional del Ejército.