Un pormenorizado diagnóstico técnico elaborado por la Vicepresidencia de Riesgos de Colpensiones encendió las alarmas en el sector financiero del país, tras revelar que la administración saliente de Jaime Dussán entregará la entidad estatal sumida en un profundo retraso operativo. El documento confidencial detalla que múltiples planes estratégicos de modernización informática y de gestión de datos registran niveles alarmantes de estancamiento, lo que compromete de forma directa la confiabilidad de la información pensional y la atención al ciudadano ante el inminente cambio de gobierno nacional.
El análisis evaluó de manera minuciosa el estado de ejecución de 17 proyectos tecnológicos clave contemplados en el Plan Estratégico Institucional. Los hallazgos principales evidencian que más de una decena de estas iniciativas arrastran un avance físico que apenas oscila entre el 15% y el 66%, con un promedio de ejecución presupuestal que escasamente supera el 32%. Entre los frentes más críticos y con mayores índices de parálisis administrativa se encuentran el programa de transformación de la historia laboral, el sistema de gestión para cobros coactivos, el rediseño de la estrategia digital ciudadana y el nuevo software para la administración de los Beneficios Económicos Periódicos (Beps).
A este panorama de retrasos institucionales se sumaron colapsos generalizados en las plataformas de atención al usuario, los cuales entorpecieron trámites fundamentales en un momento de coyuntura histórica. Específicamente, la desactualización de herramientas informáticas encargadas de distribuir las solicitudes de jubilación provocó caídas intermitentes del sistema. Esta contingencia coincidió con el vencimiento de los plazos legales para que miles de afiliados gestionaran su traslado de régimen, lo que motivó pronunciamientos de preocupación por parte de gremios como Asofondos debido a la vulneración del acceso a los servicios esenciales de la entidad.
Finalmente, las alertas internas recogidas en el informe señalaron que las interrupciones operativas se agudizaron debido a fallas imprevistas durante la migración de servidores hacia un nuevo centro de procesamiento de datos en Cundinamarca, maniobra cuyas advertencias de riesgo fueron desatendidas por las directivas de la entidad. La cúpula de Colpensiones ha mantenido hermetismo frente al reporte técnico, mientras que al interior de la administradora estatal crece la incertidumbre sobre las rigurosas auditorías y evaluaciones fiscales que implementará la junta directiva entrante una vez asuma el control del Estado.