🇨🇴📜 A pocos días de la conmemoración del 20 de Julio, el miembro fundador del Centro de Historia de Casanare presentó una reflexión sobre el verdadero significado de esta fecha, señalando que, más allá del tradicional episodio del Florero de Llorente, el acontecimiento representó el inicio de una revolución política que años después conduciría a la independencia definitiva del país.
Según el historiador, el cabildo abierto celebrado en Santafé el 20 de julio de 1810 fue el resultado de un proceso de inconformidad política, económica y social que venía gestándose desde años atrás. Explica que el conocido incidente del Florero de Llorente fue un hecho cuidadosamente planeado por los criollos para provocar la convocatoria de un cabildo abierto y conformar un gobierno propio, aprovechando la crisis de la monarquía española tras la invasión napoleónica de 1808.
El análisis sostiene que, aunque esa fecha es considerada tradicionalmente como el Día de la Independencia de Colombia, en realidad el acta firmada en 1810 no proclamó la ruptura definitiva con España. Por el contrario, los dirigentes de la época reconocieron la autoridad del rey Fernando VII y conformaron una Junta Suprema que gobernaría en su nombre, por lo que el vínculo jurídico con la Corona aún se mantenía.
El documento también recuerda que, tras el 20 de julio, el territorio de la Nueva Granada vivió años de divisiones entre provincias, disputas entre centralistas y federalistas, conflictos internos y la posterior Reconquista española encabezada por el general Pablo Morillo en 1815, circunstancias que retrasaron la consolidación del proyecto independentista.
En ese contexto, el autor resalta el papel determinante que desempeñó Casanare durante la Campaña Libertadora. Afirma que los Llanos Orientales se convirtieron en el principal centro de organización del Ejército Libertador, aportando hombres, caballos, alimentos y recursos que hicieron posible la expedición liderada por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander hacia el interior del país.
Finalmente, el historiador concluye que la independencia de Colombia debe entenderse como un proceso histórico y no como un hecho aislado. En su concepto, el 20 de julio de 1810 simboliza el inicio de la revolución política y el despertar del ideal de autonomía, mientras que el 7 de agosto de 1819, con la victoria en la Batalla de Boyacá, representa la consolidación militar de la independencia. Por ello, considera que ambas fechas son fundamentales e inseparables en la construcción de la historia nacional.