🏛️📊 Aunque el presidente electo Abelardo de la Espriella llegará al Congreso con un bloque amplio de respaldo, aún no tiene garantizadas las mayorías necesarias para aprobar sus principales proyectos de gobierno. La gobernabilidad dependerá de su capacidad para negociar con partidos y congresistas que todavía no han definido una posición frente al nuevo Ejecutivo.
En el Senado, la coalición oficialista partiría con 37 senadores de partidos como Centro Democrático, Cambio Radical, Salvación Nacional y MIRA. Con el respaldo de algunos congresistas afines, esa cifra podría ascender a 42 votos, pero seguiría siendo insuficiente para consolidar una mayoría estable. Si logra sumar a los ocho senadores de La U y a nueve del Partido Conservador —sin contar a Wadith Manzur—, alcanzaría 54 votos, una ventaja ajustada que dependería de la disciplina de esas bancadas.
En la Cámara de Representantes, el panorama es aún más abierto. El oficialismo cuenta con 53 curules confirmadas, mientras que la oposición reúne 42 y 88 escaños permanecen sin una posición definida, por lo que el Gobierno deberá construir consensos con sectores liberales, de centro e independientes para sacar adelante su agenda legislativa.
Entre los llamados partidos bisagra figuran La U, el Partido Conservador, el Partido Liberal y Alianza por Colombia, integrada por sectores de la Alianza Verde, la ASI y En Marcha. De acuerdo con el análisis citado por Infobae, estas colectividades serán determinantes para inclinar las votaciones en el Congreso, ya que sus integrantes podrían respaldar o rechazar las iniciativas del Gobierno dependiendo del contenido de cada proyecto.
La reciente elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado, en lugar del candidato respaldado por el Gobierno entrante, evidenció que las lealtades políticas no están completamente definidas. Sin embargo, días después, la aprobación en el Senado de la proposición para realizar la posesión presidencial en el Cauca mostró que las mayorías pueden variar de una votación a otra, dependiendo de los acuerdos alcanzados entre las distintas bancadas.
Analistas consideran que el nuevo Congreso estará marcado por negociaciones permanentes y alianzas variables, por lo que la capacidad del Gobierno para dialogar con los partidos independientes y las colectividades bisagra será determinante para impulsar reformas y garantizar la gobernabilidad durante el periodo legislativo 2026-2030.