✂️ El presidente electo, Abelardo de la Espriella, confirmó una de las decisiones más drásticas que adoptará al iniciar su mandato: el cierre de 14 embajadas y aproximadamente 15 consulados colombianos en el exterior. La medida hace parte de una reestructuración de la política exterior con la que, según explicó, busca reducir el gasto público, eliminar cargos burocráticos y reorganizar la presencia diplomática del país.
De acuerdo con el anuncio, las sedes diplomáticas que dejarán de operar estarán ubicadas en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, República Checa, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica. Asimismo, el nuevo Gobierno cerrará cerca de 15 consulados, aunque todavía no se ha publicado el listado completo de las oficinas consulares que serán eliminadas.
De la Espriella aseguró que esta decisión responde a un plan de austeridad y a la necesidad de fortalecer el servicio diplomático en los países que considera estratégicos para Colombia. En ese sentido, sostuvo que varias de las embajadas que serán clausuradas generaban altos costos de funcionamiento sin ofrecer resultados proporcionales para los intereses nacionales.
El mandatario electo también confirmó que Colombia romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, al considerar que ambos países están gobernados por regímenes autoritarios. Como parte de ese cambio en la política internacional, indicó además que no abrirá la embajada proyectada en Palestina y que, por el contrario, restablecerá la representación diplomática en Israel.
Otra de las medidas anunciadas contempla la unificación de algunas representaciones diplomáticas para optimizar recursos. Según explicó, varias embajadas podrán atender simultáneamente los asuntos de países vecinos, reduciendo los costos administrativos sin suspender completamente las relaciones internacionales con esas naciones.
El anuncio ha generado reacciones divididas. Mientras algunos sectores respaldan la iniciativa como una estrategia para disminuir el gasto del Estado y reorganizar el servicio exterior, otros advierten que el ahorro presupuestal sería limitado y que el cierre de sedes diplomáticas podría afectar la atención a los colombianos residentes en el extranjero, así como las relaciones políticas y comerciales con varios países.