👮♂️⚖️ La conformación de la nueva cúpula de la Policía Nacional anunciada por el presidente electo Abelardo de la Espriella desató una fuerte controversia dentro de la institución. Aunque inicialmente ya se daban por definidos los principales nombramientos, una serie de movimientos internos, recomendaciones y cambios de última hora modificaron la decisión final, lo que también podría derivar en la salida de varios oficiales de alto rango.
De acuerdo con la información revelada, durante las semanas previas a la posesión presidencial se desarrolló una intensa disputa alrededor de la elección del nuevo director de la Policía. En un comienzo, el principal opcionado para asumir el cargo era el mayor general en retiro Luis Enrique Méndez Reina, mientras que el mayor general Alejandro Barrera Peña figuraba como posible subdirector de la institución.
Sin embargo, el panorama cambió luego de que circulara un documento anónimo con cuestionamientos sobre Méndez Reina y de que el presidente electo sostuviera una reunión privada con el oficial retirado. Según personas cercanas al proceso, Abelardo de la Espriella concluyó que Barrera reunía un perfil más acorde con la estrategia operativa y de inteligencia que pretende implementar en materia de seguridad. Como resultado, Barrera pasó de ser candidato a la Subdirección a convertirse en el elegido para dirigir la Policía Nacional.
La nueva estructura estará integrada por el mayor general en retiro Alejandro Barrera como director general y el mayor general en retiro Norberto Mujica como subdirector, ambos reincorporados al servicio activo. Además, el mayor general en retiro Ricardo Augusto Alarcón Campos liderará la estrategia de seguridad ciudadana del nuevo Gobierno.
La reorganización también abrió una nueva competencia por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Tras perder fuerza para asumir la Dirección de la Policía, el nombre de Luis Enrique Méndez Reina comenzó a sonar como uno de los principales candidatos para encabezar ese organismo, aunque la designación aún no ha sido oficializada. Otros aspirantes que estuvieron sobre la mesa fueron el general en retiro Jaime Agustín Carvajal Villamizar y el abogado Camilo Rojas, pero sus opciones se fueron debilitando durante el proceso.
Según la investigación, detrás de los nombramientos existieron gestiones de generales retirados, exdirectores de la Policía, dirigentes políticos y personas cercanas al nuevo Gobierno que promovieron distintos perfiles para integrar la nueva cúpula. A pesar de esas recomendaciones, De la Espriella decidió revisar personalmente las hojas de vida de los candidatos y entrevistarlos antes de adoptar una decisión definitiva.
La reestructuración también podría tener consecuencias dentro de la institución, ya que varios oficiales de alto rango quedarían por fuera de la nueva línea de mando o pasarían a retiro como parte del relevo que acompañará el inicio del nuevo Gobierno. El objetivo, según personas cercanas al proceso, es conformar un equipo que combine experiencia operativa, capacidades en inteligencia y liderazgo institucional para enfrentar los desafíos en materia de seguridad.
Además de redefinir la cúpula policial, el Gobierno entrante deberá enfrentar el reto de reorganizar el sistema nacional de inteligencia. De acuerdo con las versiones conocidas, la administración de Abelardo de la Espriella considera prioritario fortalecer la coordinación entre la Dirección Nacional de Inteligencia, la inteligencia militar y la Dirección de Inteligencia Policial para mejorar el intercambio de información y recuperar la confianza entre las diferentes agencias del Estado.