🎓❤️ Lidia Fernández cumplió uno de los sueños que había mantenido durante décadas: convertirse en médica a los 65 años. La uruguaya, que trabajó toda su vida como enfermera, finalmente recibió su título en Río Branco, en el departamento de Cerro Largo, después de atravesar años de esfuerzo, dificultades familiares y diferentes obstáculos que no lograron apartarla de su objetivo.
El 31 de julio es una fecha especial para los estudiantes de Medicina en Uruguay, pues es el día en que tradicionalmente se celebran las graduaciones de los nuevos médicos. Mientras en Montevideo el Parque Batlle se llena de familias y recién graduados, en Río Branco hubo una celebración particularmente emotiva: Lidia Fernández culminó su carrera a los 65 años.
La nueva médica compartió su alegría a través de Facebook, donde publicó fotografías del momento en el que celebraba su graduación junto a sus seres queridos. En una de sus publicaciones dejó un mensaje dirigido especialmente a quienes consideran que la edad puede ser un impedimento para continuar estudiando.
“Solo les digo que se puede. Nunca dejen de estudiar. La edad es un número. Siempre se puede y no importa lo que les digan”, escribió Fernández después de recibir su título.
Su historia está marcada por una promesa que había hecho muchos años atrás. Fernández contó que uno de sus compromisos era con sus padres: algún día terminaría sus estudios y conseguiría convertirse en médica. Aunque el camino fue mucho más largo de lo que probablemente había imaginado, nunca abandonó ese propósito.
👩⚕️ Antes de convertirse en médica, Fernández dedicó prácticamente toda su vida al área de la salud como enfermera, profesión de la que actualmente está jubilada. Su experiencia trabajando en hospitales le permitió permanecer vinculada al cuidado de pacientes mientras avanzaba en la formación que finalmente le permitiría obtener el título de doctora.
El proceso tampoco estuvo libre de dificultades. La mujer tuvo que atravesar enfermedades dentro de su familia, diferentes altibajos personales y las dificultades adicionales que representó la pandemia de covid-19. A pesar de esas circunstancias, continuó con sus estudios y consiguió completar las prácticas necesarias para graduarse.
Su última guardia de práctica profesional la realizó precisamente en el hospital de Río Branco, localidad ubicada en el departamento de Cerro Largo, a más de 400 kilómetros de Montevideo. Allí cerró una etapa que había comenzado muchos años atrás.
📚 En otra publicación, Fernández recordó que muchas personas dudaron de que pudiera alcanzar su objetivo debido a su edad y a las dificultades que tuvo que enfrentar. Sin embargo, utilizó esas dudas como una razón más para continuar adelante.
“Muchos no creían. Pude a pesar de los años y de todos los altibajos. Nunca renuncié”, escribió la mujer, reafirmando la importancia que tuvo la perseverancia para conseguir finalmente su título.
Su graduación se convirtió así en mucho más que la culminación de una carrera universitaria. Para Fernández representa el cumplimiento de una promesa familiar y la demostración de que los proyectos personales pueden mantenerse vigentes incluso después de muchos años.
🌟 A los 65 años, Lidia Fernández consiguió convertirse en médica y dejó un mensaje que resume su historia: la edad no tiene por qué convertirse en una barrera para aprender, cumplir sueños y comenzar nuevas etapas.