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Un engaño del FBI y un dron Reaper fueron claves para ubicar a Bendito Menor en Riohacha

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🚨🇨🇴 Un operativo que terminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, señalado como máximo jefe de la organización criminal Los Pachenca en La Guajira, tuvo detrás una estrategia de inteligencia que combinó una fuente humana, tecnología de vigilancia y la participación del FBI. De acuerdo con información conocida por El Colombiano, un falso rumor sobre una supuesta traición dentro de la organización llevó al cabecilla a utilizar nuevamente sus dispositivos de comunicación y permitió a las autoridades establecer su ubicación en Riohacha. 🛰️👮‍♂️

La operación, denominada Centinela de la Patria, llevaba varios días buscando establecer el paradero exacto de Pérez Toncel. La Policía, a través de la Dijín y la Dipol, ya contaba con información proporcionada por una fuente humana que había permitido ubicar al delincuente dentro de la zona urbana de Riohacha.

Sin embargo, conocer que el cabecilla estaba en la ciudad no era suficiente. Los investigadores necesitaban determinar exactamente en cuál vivienda se encontraba, debido a que la zona comprendía diferentes barrios y una intervención sin precisión podía facilitar que el objetivo escapara.

Para apoyar las labores de inteligencia, los uniformados utilizaban drones VTOL Vector, destinados principalmente a realizar reconocimientos desde el aire. Estos dispositivos permitían observar diferentes sectores, pero todavía no habían conseguido establecer con exactitud el lugar donde se escondía el jefe de Los Pachenca.

La dificultad aumentaba porque Bendito Menor había adoptado medidas para evitar ser localizado. Después de que el presidente Abelardo de la Espriella lo declarara objetivo militar el pasado 9 de julio, el cabecilla habría reducido considerablemente el uso de teléfonos celulares y radios de comunicación.

De acuerdo con la información recopilada por El Colombiano, Pérez Toncel aparecía ocasionalmente en redes sociales para publicar videos en los que desafiaba a las autoridades, pero después apagaba sus dispositivos durante buena parte del día, dificultando las labores de seguimiento.

El FBI ideó una estrategia para hacerlo hablar

En medio de la búsqueda se produjo la participación del FBI, agencia federal estadounidense que se sumó a los esfuerzos de inteligencia para localizar al cabecilla.

Según las fuentes consultadas por El Colombiano, los agentes estadounidenses diseñaron una estrategia de contrainteligencia basada en la difusión de un rumor falso: hicieron circular en La Guajira la versión de que Bendito Menor había sido asesinado por integrantes de su propia organización.

La información incluso incluía los alias de supuestos miembros de Los Pachenca que habrían participado en una supuesta traición.

El objetivo era generar una reacción dentro del círculo cercano del delincuente. La noticia comenzó a difundirse entre familiares, amigos y personas vinculadas con la organización, quienes empezaron a comunicarse entre sí para comprobar si el supuesto asesinato era verdadero.

La versión terminó llegando también a medios de comunicación de la región y posteriormente alcanzó espacios de alcance nacional.

Ante la propagación del rumor, Los Pachenca emitieron un comunicado en el que negaron que Bendito Menor hubiera sido asesinado.

Pero la estrategia ya había conseguido su propósito.

Pérez Toncel y su pareja, Rosa Angélica Tarazona, alias la Bebecita, comenzaron a comunicarse con personas de su entorno para demostrar que continuaban con vida.

Esas llamadas terminaron convirtiéndose en la oportunidad que las autoridades estaban esperando.

Las llamadas permitieron establecer su ubicación

Las comunicaciones realizadas por Bendito Menor fueron utilizadas por los investigadores para triangular su ubicación.

Con esta información, las autoridades pudieron establecer el sector exacto en el que se encontraba y posteriormente identificar una vivienda ubicada en el barrio Los Olivos de Riohacha.

El inmueble tenía además un antecedente particular: había sido ocupado anteriormente por la madre de Pérez Toncel.

Una vez establecida la ubicación, entró en acción otra de las herramientas utilizadas durante el operativo: un MQ-9A Reaper, uno de los tres drones de este tipo que Estados Unidos prestó a Colombia.

El aparato cuenta con capacidades avanzadas de vigilancia y una autonomía de vuelo superior a la de los drones que inicialmente estaban utilizando los investigadores.

El Reaper permitió complementar la información obtenida mediante las comunicaciones y establecer con mayor precisión la presencia de Bendito Menor y su acompañante dentro de la vivienda.

El dron podía atacar, pero decidieron entrar por tierra

Aunque el MQ-9A Reaper tiene capacidad para realizar operaciones armadas, las autoridades descartaron utilizar esa posibilidad en este caso.

La decisión estuvo relacionada principalmente con las condiciones del lugar.

Según el reporte, las cámaras térmicas del dispositivo permitieron detectar la presencia de civiles dentro de la vivienda. Además, el inmueble estaba ubicado en una zona residencial de Riohacha y se encontraba cerca de tanques de almacenamiento de combustible pertenecientes al aeropuerto de la ciudad.

Estas condiciones hacían demasiado riesgoso realizar un ataque desde el aire.

Por esta razón, la operación cambió de estrategia y se decidió realizar una incursión terrestre.

Para ejecutar el procedimiento fueron seleccionados alrededor de 30 integrantes de diferentes unidades especializadas de la Policía, entre ellos miembros de la Dijín, la Dipol y el grupo de operaciones especiales conocido como Los Lobos.

Así fue el operativo en Los Olivos

La intervención se produjo durante la noche del jueves 3 de septiembre.

Los uniformados ingresaron a la vivienda ubicada en el barrio Los Olivos, donde se encontraba Bendito Menor acompañado por otras personas.

El procedimiento terminó con la muerte de cuatro integrantes del grupo, entre ellos Pérez Toncel y Rosa Angélica Tarazona, además de dos hombres identificados con los alias de el Tío y Casiloco.

De acuerdo con las autoridades, estos dos últimos estarían relacionados con labores logísticas y financieras de la organización criminal.

Durante la operación fueron encontradas varias armas de fuego y granadas, que quedaron en poder de las autoridades como parte de los elementos incautados.

En la vivienda también había civiles, incluidos menores de edad. Según el reporte, estas personas fueron reseñadas por los agentes y posteriormente quedaron en libertad.

La Policía informó que los cuatro cuerpos serían trasladados a Medicina Legal en Barranquilla con el propósito de realizar los procedimientos correspondientes para establecer plenamente sus identidades.

La decisión generó inconformidad entre familiares de Pérez Toncel. Rosa Pérez Toncel, hermana de Bendito Menor, solicitó que los cuerpos permanecieran en La Guajira para poder realizar allí las honras fúnebres.

Bendito Menor era señalado como jefe de Los Pachenca

Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, era señalado por las autoridades como el principal jefe de Los Pachenca en La Guajira.

La organización es relacionada con actividades como el narcotráfico y la extorsión en diferentes zonas del Caribe colombiano.

Su figura también había adquirido notoriedad por la manera en que utilizaba las redes sociales. El cabecilla aparecía en videos mostrando parte de su estilo de vida y lanzando mensajes desafiantes contra las autoridades.

Esa exposición pública contrastaba con las medidas que posteriormente habría adoptado para evitar ser ubicado. Después de ser declarado objetivo militar, habría reducido el uso de teléfonos y radios, dificultando los mecanismos tradicionales de rastreo.

Precisamente por esa precaución, las autoridades tuvieron que recurrir a una estrategia diferente para conseguir que volviera a comunicarse.

Una operación basada en inteligencia y tecnología

El operativo en Riohacha muestra la combinación de diferentes herramientas utilizadas para localizar a un objetivo considerado prioritario por las autoridades.

La información de una fuente humana permitió establecer que Bendito Menor se encontraba en la ciudad. Los drones Vector ayudaron con las labores iniciales de reconocimiento, mientras que la estrategia de contrainteligencia atribuida al FBI consiguió provocar las comunicaciones que permitieron precisar su ubicación.

Posteriormente, el MQ-9A Reaper aportó capacidades adicionales de vigilancia para confirmar la presencia de los objetivos en una vivienda específica.

Finalmente, la operación fue ejecutada por unidades terrestres de la Policía, evitando un ataque aéreo debido a la presencia de civiles y a los riesgos derivados de la ubicación del inmueble.

El resultado fue la muerte de cuatro personas señaladas de pertenecer a Los Pachenca y la incautación de armas y explosivos.

La operación representa uno de los golpes más importantes contra esta estructura criminal durante la actual estrategia de seguridad del Gobierno nacional y convierte a Bendito Menor en uno de los objetivos de alto valor que han sido neutralizados desde que la administración de Abelardo de la Espriella endureció las acciones contra las organizaciones armadas y criminales.

El caso también evidencia el creciente uso de tecnología de vigilancia y cooperación internacional en las operaciones contra estructuras dedicadas al narcotráfico y otros delitos.

Por ahora, las autoridades continúan con las investigaciones correspondientes para establecer plenamente las circunstancias del operativo y la identidad de las personas que murieron durante la incursión.

Lo que comenzó con un rumor cuidadosamente diseñado terminó llevando a los investigadores hasta una vivienda en Riohacha. Allí, después de una operación que combinó inteligencia humana, seguimiento tecnológico, cooperación internacional y una intervención terrestre, terminó la búsqueda de uno de los principales cabecillas de Los Pachenca.

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