📚🇨🇴📉 Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a generar preocupación por el nivel de aprendizaje de los estudiantes colombianos. El país obtuvo resultados muy por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, especialmente en matemáticas y lectura. El 71 % de los jóvenes evaluados no alcanzó el nivel mínimo esperado en matemáticas y el 55 % tampoco llegó al nivel básico en lectura, mientras que apenas el 1,1 % logró ubicarse simultáneamente en los niveles superiores de las tres áreas evaluadas. 🎓📊
La evaluación fue aplicada a estudiantes de 15 años de 91 países y economías y busca medir no solamente los conocimientos adquiridos durante la etapa escolar, sino también la capacidad de los jóvenes para utilizar lo aprendido frente a situaciones de la vida cotidiana.
En el caso colombiano, los resultados muestran que el país prácticamente mantuvo el desempeño registrado en 2022, aunque se presentaron retrocesos en dos de las tres competencias analizadas: matemáticas y lectura.
La única área en la que Colombia consiguió avanzar fue ciencias, aunque el incremento fue pequeño y todavía permanece una distancia considerable frente a los resultados promedio de los países de la OCDE.
Matemáticas sigue siendo el principal desafío
El resultado más preocupante corresponde a matemáticas, competencia en la que Colombia obtuvo 381 puntos, dos menos que los 383 registrados en la evaluación de 2022.
El problema se hace más evidente cuando se analiza el porcentaje de estudiantes que consiguió alcanzar el nivel considerado básico.
En PISA, el nivel 2 es utilizado como referencia para determinar si un estudiante cuenta con las competencias mínimas que se esperan para su edad.
En Colombia, aproximadamente siete de cada diez estudiantes no alcanzaron ese nivel.
Esto significa que una amplia mayoría de los jóvenes evaluados presentó dificultades para resolver problemas matemáticos que requieren aplicar conocimientos básicos a situaciones sencillas de la vida real.
La diferencia con la OCDE también resulta significativa. En promedio, alrededor de tres de cada diez estudiantes de los países miembros de la organización no alcanzan el nivel 2, una proporción considerablemente menor a la registrada en Colombia.
Muy pocos estudiantes llegan a los niveles más altos
El panorama también evidencia una dificultad para formar estudiantes con desempeños sobresalientes.
En matemáticas, menos del 1 % de los estudiantes colombianos alcanzó los niveles 5 y 6, considerados los rangos de mayor desempeño dentro de la prueba.
En los países de la OCDE, el porcentaje promedio de estudiantes que llega a esos niveles es cercano al 8 %.
La diferencia muestra que Colombia no solamente enfrenta un problema relacionado con quienes presentan mayores dificultades, sino también con la capacidad del sistema educativo para desarrollar talentos y llevar a un número más amplio de estudiantes hacia niveles avanzados.
Lectura también presenta un retroceso
La comprensión lectora tampoco mostró resultados positivos.
Colombia obtuvo 399 puntos, una disminución de 10 puntos frente a los 409 alcanzados en 2022.
El dato significa que el 55 % de los estudiantes evaluados no llegó al nivel 2 de competencia lectora, frente al 31 % registrado como promedio entre los países de la OCDE.
Además, el problema se observa cuando se amplía la mirada hacia años anteriores. Desde 2015, el porcentaje de estudiantes colombianos que no alcanza el nivel básico de lectura aumentó en 12 puntos porcentuales.
Esto representa una señal de alerta porque la comprensión lectora es una habilidad transversal que influye directamente en el desempeño en otras áreas académicas.
Un estudiante que tiene dificultades para interpretar instrucciones, identificar información relevante o comprender textos complejos también puede encontrar mayores obstáculos al momento de resolver problemas de matemáticas, ciencias o incluso situaciones cotidianas.
Solo el 1 % alcanzó el nivel más alto en lectura
Los resultados en los niveles superiores de lectura también son reducidos.
Apenas 1 % de los estudiantes colombianos alcanzó el nivel 5, mientras que el promedio de la OCDE llega al 6 %.
Esto evidencia una brecha importante entre Colombia y los sistemas educativos que consiguen desarrollar con mayor fuerza las capacidades de análisis, interpretación y comprensión de textos.
El reto, por lo tanto, no está únicamente en lograr que los estudiantes superen el nivel mínimo, sino también en conseguir que una mayor proporción pueda desarrollar habilidades avanzadas de lectura crítica.
Ciencias fue la única área que mejoró
No todos los resultados fueron negativos.
En ciencias, Colombia consiguió aumentar ligeramente su puntaje y llegó a 414 puntos, frente a los 411 obtenidos en 2022.
Aunque representa una mejora, el resultado continúa bastante por debajo del promedio de la OCDE, que alcanzó los 461 puntos.
Colombia también quedó por debajo de Chile, que con 436 puntos registró el mejor desempeño de la región latinoamericana en esta competencia.
Por eso, aunque ciencias representa el único resultado con una tendencia positiva, todavía existe una brecha considerable que el sistema educativo debe reducir.
¿Qué evalúan realmente las pruebas PISA?
Las pruebas PISA no funcionan como un examen tradicional en el que se busca comprobar cuánto contenido puede memorizar un estudiante.
La evaluación pretende establecer si los jóvenes son capaces de utilizar sus conocimientos para resolver problemas y enfrentar situaciones de la vida real.
Por esa razón, los resultados sirven como una herramienta para analizar qué tan preparados están los sistemas educativos para desarrollar competencias que puedan ser utilizadas posteriormente en la educación superior, el trabajo y la vida cotidiana.
El desempeño colombiano evidencia que una parte importante de los estudiantes todavía tiene dificultades para aplicar conocimientos básicos en situaciones que requieren razonamiento, interpretación y resolución de problemas.
El acoso escolar también aparece entre los indicadores
El informe no se limita a medir los resultados académicos.
También recoge información sobre las condiciones en las que estudian los jóvenes y algunos factores que pueden influir en su desempeño.
En Colombia, 20,7 % de los estudiantes manifestó haber sufrido algún tipo de acoso escolar, una cifra ligeramente superior al promedio registrado entre los países de la OCDE.
Este tipo de situaciones puede afectar la convivencia, la concentración y el bienestar de los estudiantes, por lo que representa otro desafío para las instituciones educativas.
La calidad de la educación, en ese sentido, no depende exclusivamente de los contenidos académicos, sino también de las condiciones sociales y emocionales en las que los jóvenes desarrollan sus procesos de aprendizaje.
La inteligencia artificial también aparece en el panorama
Otro elemento que llamó la atención en el informe está relacionado con el uso de herramientas de inteligencia artificial para realizar tareas escolares.
Los estudiantes colombianos se encuentran entre quienes más utilizan este tipo de tecnologías con fines académicos, incluso por encima de estudiantes de países que obtuvieron algunos de los mejores resultados internacionales.
El dato abre un nuevo debate sobre la manera en que las herramientas digitales están transformando los procesos de aprendizaje.
La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta educativa, pero su utilización para resolver completamente las tareas también puede generar dificultades si reemplaza procesos fundamentales como la lectura, el razonamiento, la escritura y la resolución independiente de problemas.
El desafío para los sistemas educativos será encontrar una manera de aprovechar estas tecnologías sin que terminen debilitando las competencias que precisamente buscan desarrollar.
Colombia mantiene una brecha frente a la OCDE
Los resultados muestran que el problema colombiano no es únicamente el puesto que ocupa dentro de una clasificación internacional.
La principal preocupación está en la cantidad de jóvenes que no alcanzan las competencias consideradas fundamentales.
En matemáticas, el 71 % quedó por debajo del nivel básico; en lectura, el porcentaje fue del 55 %.
Al mismo tiempo, menos del 1 % alcanzó los niveles superiores en matemáticas y apenas el 1 % llegó al nivel 5 en lectura.
Estos datos muestran una estructura educativa en la que existe una gran cantidad de estudiantes con dificultades para alcanzar las competencias mínimas y, paralelamente, un grupo muy reducido que llega a los niveles más avanzados.
Un reto que va más allá de una prueba
Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa una discusión que Colombia ha tenido durante años: cómo mejorar la calidad de la educación y reducir las brechas de aprendizaje.
El país ha ampliado el acceso a la educación y ha logrado avances en cobertura, pero los resultados muestran que todavía existe una tarea pendiente en materia de aprendizaje efectivo.
La situación es especialmente importante porque las dificultades en lectura y matemáticas pueden tener consecuencias posteriores en la educación superior y en las posibilidades de los jóvenes para acceder a empleos que requieran mayores niveles de formación.
Las cifras también muestran que no basta con que los estudiantes permanezcan dentro del sistema educativo. El verdadero desafío consiste en garantizar que durante esos años desarrollen las capacidades necesarias para comprender, analizar, resolver problemas y tomar decisiones.
El desafío ahora es convertir los resultados en acciones
Los resultados de las pruebas PISA 2025 representan una nueva señal de alerta para Colombia.
Aunque el país consiguió una pequeña mejora en ciencias, el retroceso en lectura y matemáticas evidencia que todavía existen dificultades profundas en competencias esenciales.
La magnitud del problema queda reflejada en una cifra: cerca de siete de cada diez estudiantes colombianos no alcanzan las competencias básicas en matemáticas.
A esto se suma que más de la mitad tampoco logra el nivel mínimo en lectura.
Frente a este panorama, el reto para las autoridades educativas, docentes, instituciones y familias será encontrar estrategias que permitan fortalecer desde los primeros años la comprensión lectora, el pensamiento matemático y la capacidad de resolver problemas.
Los resultados de PISA no son únicamente una clasificación entre países. Son, sobre todo, una fotografía de las habilidades que están desarrollando los estudiantes y una oportunidad para identificar qué debe cambiar para que las próximas generaciones puedan tener mejores herramientas para enfrentar su futuro.