🚨 Una auditoría forense adelantada en Ecopetrol puso bajo revisión una serie de movimientos empresariales relacionados con el entorno de Ricardo Roa, expresidente de la compañía, y con quien fuera su jefa de Staff, María Andrea Vargas Gómez.
La investigación centra parte de su atención en dos sociedades comerciales que tienen vínculos con la familia Vargas y que, según la información revelada por El Colombiano, registran la misma dirección en el norte de Bogotá: Sintiendo Huellas, una veterinaria creada en 2019, y Oslo y Gales SAS, constituida a finales de 2024.
Sintiendo Huellas fue fundada por las hermanas Tatiana, María Alejandra y María Andrea Vargas Gómez. Esta última ingresó a Ecopetrol en 2023 como profesional júnior y posteriormente llegó a ocupar el cargo de jefa de Staff, convirtiéndose en una persona cercana a Roa durante su paso por la presidencia de la petrolera.
Uno de los aspectos que llamó la atención dentro de las verificaciones es que la veterinaria funcionaba en un inmueble ubicado en la calle 85 n.º 11-64. Según testimonios recogidos durante la investigación periodística, el segundo piso del establecimiento habría sido utilizado en determinados momentos para reuniones de funcionarios de alto nivel de Ecopetrol.
Esta versión, sin embargo, fue negada por Santiago Vargas Ramos, padre de las fundadoras de la veterinaria.
Los registros financieros también hacen parte de las inquietudes. Sintiendo Huellas reportó ingresos por aproximadamente 813 millones de pesos en 2021, mientras que para el cierre de 2024 registró ingresos y pasivos en cero y un patrimonio de apenas 3 millones de pesos. El establecimiento físico fue desmantelado y cerrado, aunque su matrícula mercantil continúa activa.
La nueva empresa y los nombres de los gatos
Otro de los puntos revisados por la auditoría es la creación de Oslo y Gales SAS, constituida el 2 de diciembre de 2024 por María Alejandra Vargas.
El nombre de la compañía llamó especialmente la atención debido a que coincide con los nombres de los gatos de Ricardo Roa y su pareja, Julián Caicedo, quienes habían sido presentados públicamente días antes.
La empresa inició con un capital suscrito y pagado de 400 millones de pesos. Posteriormente, según la investigación, reportó ingresos por unos 900 millones de pesos, activos superiores a 637 millones y 34 empleados.
Sin embargo, la auditoría habría encontrado interrogantes relacionados con el origen del capital inicial y con la situación financiera de las personas vinculadas a la sociedad.
Además, Oslo y Gales registró nuevamente como domicilio la dirección donde anteriormente funcionaba Sintiendo Huellas. La investigación periodística señala que actualmente no se observa allí un establecimiento comercial identificado con el nombre de la nueva compañía, ni se encontraron canales públicos que permitan verificar una operación abierta al público.
Inicialmente, Oslo y Gales fue registrada con actividades relacionadas con otros servicios personales y transporte de carga por carretera. Solo en enero de 2026 solicitó modificar su objeto para incorporar actividades relacionadas con servicios veterinarios y almacenamiento.
La auditoría ya llegó a la Fiscalía
Los movimientos empresariales forman parte de las verificaciones adelantadas por Ecopetrol mediante una auditoría forense encabezada por Ricardo Rodríguez Yee, integrante de la junta directiva de la compañía y exvicecontralor.
De acuerdo con El Colombiano, las pesquisas de la Dirección de Cumplimiento derivaron en un informe relacionado con María Andrea Vargas que ya fue remitido a la Fiscalía General de la Nación.
El caso se suma a otros cuestionamientos que enfrenta Ricardo Roa. El expresidente de Ecopetrol también está involucrado en procesos relacionados con presuntas irregularidades en la financiación de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022.
Por su parte, Santiago Vargas ha defendido a sus hijas y aseguró que los 400 millones de pesos utilizados para constituir Oslo y Gales provienen de su patrimonio. También negó que la antigua veterinaria hubiera sido utilizada como una sede para reuniones directivas de Ecopetrol.
Por ahora, las verificaciones buscan determinar si los movimientos de estas sociedades corresponden a actividades empresariales familiares o si existen operaciones que requieran explicaciones adicionales por los vínculos de sus integrantes con funcionarios y personas cercanas a la dirección de Ecopetrol.
Es importante precisar que los hallazgos y cuestionamientos mencionados hacen parte de una auditoría y una investigación periodística, por lo que no constituyen por sí mismos una declaración de responsabilidad penal contra Ricardo Roa ni contra las personas mencionadas.