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Colombia podría enfrentar apagones entre febrero y abril de 2027 por riesgo de escasez de energía

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⚡ Colombia enfrenta una creciente presión sobre su sistema eléctrico ante la reducción de los aportes de agua a los embalses, el aumento del consumo y las dificultades para garantizar suficiente generación durante los próximos meses. Un informe de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional, advierte que el país podría tener problemas para atender toda la demanda entre febrero y abril de 2027 si coinciden condiciones climáticas adversas y una generación térmica insuficiente.

La alerta está relacionada con el fenómeno de El Niño, que puede disminuir las lluvias y reducir la cantidad de agua disponible para las centrales hidroeléctricas, una de las principales fuentes de electricidad del país. El escenario planteado por XM contempla una sequía similar a la registrada entre 2015 y 2017, periodo en el que los bajos aportes hídricos pusieron a prueba la capacidad de generación nacional.

Según el reporte, los aportes de agua que alimentan los embalses se ubicaban en 51,15 % de su promedio histórico y acumulaban un déficit de 4.208 gigavatios hora frente a los registros observados durante El Niño de 2015-2016. Aunque al 9 de octubre los embalses estaban en el 74,96 % de su capacidad, las proyecciones advertían que el almacenamiento podría descender hasta el 30,77 % en abril de 2027 bajo el escenario analizado.

Uno de los factores decisivos para evitar un déficit será el funcionamiento de las plantas termoeléctricas. XM considera necesario mantener una generación superior a 85 gigavatios hora diarios, mientras que el análisis técnico señala que se requeriría una operación cercana a la capacidad máxima del parque térmico para garantizar el suministro bajo condiciones críticas. Esto dependerá, entre otros aspectos, de la disponibilidad de gas natural y combustibles líquidos.

El abastecimiento de estos recursos también representa un desafío. Las centrales térmicas necesitarían contar con combustibles suficientes para operar de manera continua, en un contexto en el que las dificultades logísticas o la falta de producto podrían reducir su capacidad de respuesta. A esta situación se suma una cartera de aproximadamente $4,29 billones dentro del mercado eléctrico, un factor que genera preocupación por sus posibles efectos sobre la estabilidad financiera del sector.

Otro elemento que incrementa el riesgo es el crecimiento de la demanda. Durante 2026, el consumo eléctrico alcanzó máximos históricos y registró incrementos frente al año anterior. Esta tendencia aumenta la presión sobre las reservas de agua y obliga a disponer de una mayor capacidad de generación para responder a los momentos de mayor consumo.

El informe también advierte sobre retrasos en la construcción de infraestructura energética. Cerca de la mitad de los proyectos de transmisión presentaba demoras frente a sus fechas iniciales de entrada en operación, mientras que solo una parte de la nueva capacidad de generación prevista había comenzado a funcionar. Estos atrasos pueden limitar la posibilidad de transportar electricidad y disponer oportunamente de nuevos recursos para atender la demanda.

La región Caribe también enfrenta dificultades operativas. Según XM, el sistema acumula 201 restricciones de operación, con una concentración importante de alertas relacionadas con la capacidad de transformación en esa zona. Estas limitaciones representan un desafío adicional para garantizar un suministro confiable y atender las necesidades de los usuarios.

Frente a este panorama, el operador considera fundamental que las plantas de generación estén disponibles, que se garantice el suministro de combustibles y que se acelere la entrada en operación de los proyectos pendientes. También se plantea la necesidad de promover el ahorro de energía y gestionar de manera eficiente el consumo, con el fin de reducir la presión sobre el sistema durante el periodo de menor disponibilidad hídrica.

El Gobierno, por su parte, anunció medidas para fortalecer la preparación frente a El Niño, entre ellas facilitar el abastecimiento de combustibles para las termoeléctricas e incentivar la reducción del consumo eléctrico. Estas acciones buscan aumentar la capacidad de respuesta del sistema y prevenir un eventual desabastecimiento.

Aunque el informe identifica un riesgo concreto para los primeros meses de 2027, no significa que los apagones sean inevitables. La evolución de las lluvias, el nivel de los embalses, la operación de las plantas térmicas, la disponibilidad de combustibles y la entrada en funcionamiento de nueva infraestructura serán determinantes para establecer si Colombia logra cubrir la demanda durante ese periodo.

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