La Alcaldía de Medellín inició la demolición de una antigua vivienda relacionada con el narcotraficante Pablo Escobar, ubicada en el barrio El Diamante n.º 2, en el sector de El Poblado. El inmueble permaneció abandonado durante varios años y, según las autoridades y los residentes de la zona, terminó convirtiéndose en un punto de consumo de drogas, presuntos rituales satánicos y actividades asociadas con el narcoturismo. 🚧
La propiedad se encuentra en un terreno de 1.854 metros cuadrados, en el cruce de la carrera 42 con la calle 16B Sur. Su historia está relacionada con el entorno familiar de Escobar, pues fue adquirida en 1979 por Victoria Eugenia Henao, esposa del antiguo jefe del cartel de Medellín.
En 2004, la Fiscalía General de la Nación inició un proceso de extinción de dominio sobre el inmueble. Posteriormente, en 2018, el predio pasó al Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (Frisco), administrado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE). La decisión judicial relacionada con el proceso fue confirmada en 2020.
Desde que quedó bajo control estatal, la vivienda permaneció desocupada durante más de siete años. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Medellín, el deterioro de la estructura facilitó el ingreso de personas que presuntamente la utilizaban para consumir y comercializar sustancias psicoactivas, ingerir bebidas alcohólicas y realizar encuentros sexuales.
Las autoridades también señalaron que en el lugar se habrían llevado a cabo rituales de magia oscura, una situación que generó preocupación entre los habitantes. Los vecinos denunciaron reiteradamente las actividades que ocurrían en el inmueble y solicitaron una intervención para recuperar la tranquilidad del sector.
La casa, además, se había convertido en un punto de interés para visitantes atraídos por la historia de Pablo Escobar y los recorridos asociados con el narcoturismo. Esta situación aumentó las inquietudes de la comunidad, que cuestionaba que una propiedad vinculada con el pasado criminal de Medellín siguiera siendo utilizada como atractivo turístico.
El alcalde encargado de Medellín, Manuel Villa Mejía, afirmó que la demolición busca recuperar el espacio y evitar que inmuebles relacionados con el narcotráfico sean utilizados para exaltar a antiguos criminales o favorecer actividades que afecten la convivencia. El funcionario sostuvo que la prioridad es proteger a los residentes y recuperar el control del territorio.
Para iniciar los trabajos, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) emitió un concepto técnico favorable y la Inspección de Convivencia y Paz autorizó el desmonte de la estructura. Posteriormente, la Administración distrital adelantó las gestiones correspondientes ante la SAE para ejecutar la intervención.
La demolición se suma a otras acciones emprendidas en Medellín para transformar lugares asociados con la historia del narcotráfico. Entre los casos más conocidos están la demolición del edificio Mónaco en 2019 y la intervención de otros espacios que llegaron a convertirse en atractivos para quienes buscaban recorridos relacionados con la vida de Escobar.
Por ahora, el futuro del terreno sigue pendiente de definición. Aunque el predio permanece bajo administración de la SAE, la Alcaldía contempla solicitarlo a la Nación para evaluar su posible utilización en proyectos de infraestructura local.
Con esta intervención, la Administración busca responder a las quejas de los vecinos y eliminar un punto que, según los reportes oficiales, afectaba la seguridad y la convivencia. La actuación también reabre la discusión sobre cómo recuperar espacios vinculados con la historia del narcotráfico sin convertirlos en lugares que glorifiquen esa etapa violenta de la ciudad.