🚨 Las manifestaciones frente al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, terminaron en nuevos momentos de tensión entre ciudadanos y la Fuerza Pública este domingo 18 de octubre. La protesta surgió por la decisión del Gobierno nacional de retirar más de 30 piezas de las exposiciones del recinto, relacionadas con movimientos feministas, la población LGBTIQ+ y figuras políticas asesinadas en el país. La jornada estuvo marcada por la presencia de unidades antidisturbios y el uso de chorros de agua para dispersar a quienes permanecían en el sector.
La concentración comenzó alrededor de las 10:00 de la mañana y reunió a personas que llegaron con pancartas, banderas y expresiones artísticas para rechazar el retiro de los elementos. Los manifestantes argumentaron que las piezas forman parte de la memoria política y social de Colombia y que su salida de las salas limita la posibilidad de conocer diferentes perspectivas de la historia nacional.
Durante la jornada circularon videos en redes sociales en los que se observa el despliegue de uniformados y vehículos de la Policía, incluida una tanqueta que lanzó chorros de agua sobre la carrera Séptima. Las imágenes también muestran a varios asistentes intentando protegerse y apoyándose entre sí mientras avanzaba la intervención de las autoridades.
La controversia se originó después de que el Gobierno ordenara desmontar decenas de objetos y materiales exhibidos en distintas salas del museo. Entre las piezas retiradas se encuentran elementos vinculados con las luchas feministas, los derechos de la población LGBTIQ+, el proceso de paz y la memoria de dirigentes políticos como Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa.
Los críticos de la decisión consideran que retirar estas piezas de la exhibición pública puede afectar la pluralidad de relatos que debe ofrecer un museo nacional. Para artistas, gestores culturales y organizaciones sociales, conservar estos elementos a la vista permite abordar episodios complejos de la historia colombiana y comprender las luchas políticas y sociales que han marcado al país.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, manifestó preocupación por la actuación de la Fuerza Pública y señaló que, de acuerdo con la información recibida, la manifestación había transcurrido pacíficamente antes de la intervención. La funcionaria recordó que las afectaciones a la movilidad, por sí solas, no justifican automáticamente la disolución de una protesta, y pidió que cualquier actuación policial respete los principios de necesidad y proporcionalidad.
Por su parte, la ministra de las Culturas, Paola Holguín, ha defendido el retiro de las piezas bajo el argumento de que el Museo Nacional debe concentrarse en preservar, proteger y divulgar el patrimonio colombiano, sin convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político. Esta postura ha generado un debate sobre los criterios curatoriales, la autonomía de las instituciones culturales y el papel del Gobierno en las decisiones sobre las exposiciones.
La discusión también trascendió las calles. Varios museos de arte moderno del país expresaron su preocupación por la salida de las obras y pidieron que se garantice la autonomía de las instituciones culturales. Entre sus planteamientos señalaron la importancia de revisar estas decisiones con criterios técnicos y mediante la participación de los equipos curatoriales y las comunidades relacionadas con las piezas.
La jornada del domingo se sumó a las manifestaciones del día anterior, cuando cientos de personas se congregaron frente al museo para exigir explicaciones. La continuidad de las protestas evidencia que el retiro de los objetos no solo abrió una discusión sobre la programación de las exposiciones, sino también sobre la representación de la diversidad y la conservación de la memoria histórica.
Mientras continúan las reacciones, el debate permanece abierto entre quienes respaldan la decisión del Gobierno y quienes advierten posibles afectaciones a la pluralidad cultural. Por ahora, la controversia mantiene la atención sobre el futuro de las piezas retiradas y sobre las garantías para que las instituciones culturales puedan presentar distintas perspectivas de la historia colombiana.