🚨 El presidente Abelardo de la Espriella protagonizó una tensa confrontación con la gobernadora de San Andrés, Girley Natacha Ordóñez Bowie, y la representante a la Cámara Elizabeth Jay-Pang Díaz, durante una visita al archipiélago. El mandatario cuestionó presuntas irregularidades en la contratación pública y en la administración del Hospital Departamental, además de advertir que su Gobierno mantendrá vigilancia sobre el uso de los recursos destinados a las islas. Sus declaraciones provocaron reacciones de diferentes sectores políticos, entre quienes pidieron investigaciones formales y quienes criticaron la manera en que fueron expuestos los señalamientos.
El episodio se produjo en medio de la controversia por la intervención del Hospital Departamental de San Andrés, una medida adoptada por las autoridades de salud ante las dificultades que atraviesa la institución. Durante el encuentro, De la Espriella manifestó que conocía información relacionada con la contratación pública de la región y mencionó tanto a la gobernadora como a la congresista al referirse a posibles irregularidades.
Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando el jefe de Estado se dirigió directamente a Jay-Pang Díaz y afirmó que, según la información que decía tener, el esposo de la representante estaría relacionado con contratos públicos. El mandatario también cuestionó la situación del hospital y sostuvo que durante años se habrían presentado manejos indebidos de los recursos de la institución.
“En este archipiélago no se lo van a volver a robar en mi administración”, fue uno de los mensajes expresados por el presidente, quien insistió en que los dineros públicos deben destinarse a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
De la Espriella sostuvo que el problema de la región no estaría relacionado con la falta de presupuesto, sino con la manera en que se habrían administrado los recursos a lo largo del tiempo. Por esa razón, aseguró que su Gobierno buscará establecer qué ocurrió con las inversiones destinadas al departamento y evitar que se presenten nuevas irregularidades.
Sin embargo, las afirmaciones del mandatario generaron cuestionamientos debido a que las presuntas responsabilidades mencionadas deberán ser verificadas por las autoridades competentes. Hasta el momento, las declaraciones públicas no constituyen por sí mismas una prueba de que las funcionarias o sus familiares hayan cometido delitos.
Las funcionarias rechazaron los señalamientos
La gobernadora Girley Natacha Ordóñez Bowie y la representante Elizabeth Jay-Pang Díaz cuestionaron la forma en que se produjo el intercambio con el presidente. Ambas rechazaron las insinuaciones relacionadas con posibles actuaciones irregulares y defendieron su posición frente a la intervención del hospital.
Jay-Pang explicó que esperaba abordar durante la visita presidencial asuntos prioritarios para el archipiélago, entre ellos las dificultades del sistema de salud, la seguridad, el empleo y las necesidades de las comunidades. Por ello, aseguró que el tono de la conversación y las acusaciones expuestas públicamente la tomaron por sorpresa.
La representante también negó haber promovido acciones para impedir la intervención del centro asistencial. Según sus declaraciones, había solicitado apoyo para atender los problemas que afectan la prestación de los servicios médicos en la isla.
Entre las dificultades señaladas en torno al hospital se encuentran los retrasos en la entrega de medicamentos, las obligaciones pendientes con trabajadores del sector sanitario y las limitaciones para atender pacientes que requieren servicios especializados. Estos problemas han alimentado las discusiones sobre las medidas necesarias para recuperar la capacidad de respuesta de la institución.
Frente a las acusaciones sobre su entorno familiar, Jay-Pang pidió que cualquier sospecha sea investigada por las autoridades correspondientes y manifestó que deben existir pruebas que respalden los señalamientos. La controversia, por tanto, no solo involucra la situación del hospital, sino también el debate sobre el debido proceso y la responsabilidad de los funcionarios al formular acusaciones públicas.
Isabel Zuleta y otras voces del Pacto Histórico cuestionaron al mandatario
Las declaraciones presidenciales provocaron reacciones de integrantes del Pacto Histórico. La senadora Isabel Zuleta cuestionó el tono utilizado por De la Espriella y señaló que corresponde a los organismos judiciales establecer si existen responsabilidades penales en los casos denunciados.
Zuleta sostuvo que, si hay indicios de corrupción, estos deben ponerse en conocimiento de la justicia para que se adelanten las investigaciones pertinentes. También criticó que el presidente se pronunciara de esa manera contra las dos dirigentes y afirmó que las diferencias políticas e institucionales deben tramitarse mediante los mecanismos establecidos por la ley.
La representante a la Cámara Alexandra Pineda Ortiz también se pronunció sobre la controversia. La congresista cuestionó lo que consideró un trato desigual hacia las dirigentes de San Andrés y comparó la confrontación con la relación que, según sus declaraciones, el mandatario ha mantenido con otros sectores políticos de la región Caribe.
Pineda mencionó al clan Gnecco y planteó interrogantes sobre la forma en que se examinan las posibles irregularidades en distintos territorios. A su juicio, las denuncias sobre el manejo de los recursos públicos deben investigarse sin distinciones políticas y con el mismo rigor, independientemente de quiénes sean las personas involucradas.
La representante agregó que los señalamientos sin pruebas conocidas pueden convertirse en una controversia mediática sin que necesariamente se esclarezcan los hechos. Por ello, insistió en que las autoridades deben actuar con elementos verificables y que la lucha contra la corrupción no debe depender de las afinidades políticas.
Sectores de derecha respaldaron las advertencias del presidente
Desde otros sectores políticos hubo pronunciamientos favorables a la intervención del Gobierno y a la necesidad de revisar la administración de los recursos públicos en el archipiélago.
El exministro de Justicia Wilson Ruiz Orejuela pidió a la Fiscalía General de la Nación y a los organismos de control avanzar en las investigaciones relacionadas con las presuntas irregularidades denunciadas en San Andrés. El exfuncionario señaló que la situación requiere respuestas institucionales y que deben esclarecerse las posibles responsabilidades en el manejo de los fondos públicos.
Ruiz resumió su posición con el mensaje “Los recursos públicos se defienden”, una frase que también se convirtió en uno de los ejes del debate político generado por las declaraciones presidenciales.
Por su parte, el representante Hernán Cadavid, del Centro Democrático, respaldó la intervención del hospital y advirtió sobre la posibilidad de que algunas instituciones de salud sean utilizadas para favorecer intereses políticos o beneficiar a personas cercanas a determinadas administraciones.
Cadavid consideró que la situación de San Andrés debe servir para revisar el manejo de los hospitales públicos en otras regiones del país. No obstante, cualquier señalamiento concreto sobre posibles beneficios indebidos deberá ser examinado con base en pruebas y por las entidades responsables de establecer si hubo actuaciones ilegales.
El Partido Liberal también se pronunció
La controversia motivó una respuesta del Partido Liberal, colectividad a la que pertenecen la gobernadora Ordóñez Bowie y la representante Jay-Pang Díaz. La organización expresó su respaldo a ambas dirigentes y cuestionó que se formularan señalamientos públicos que, a su juicio, pueden afectar su buen nombre.
Al mismo tiempo, el partido manifestó su apoyo a la creación de una comisión destinada a revisar el manejo de los presupuestos y las inversiones estatales en el archipiélago. Esta posición plantea que el esclarecimiento de las dudas sobre los recursos públicos debe realizarse mediante una revisión institucional y no únicamente a través de confrontaciones políticas.
La colectividad también hizo un llamado al presidente para que las diferencias sean abordadas mediante el diálogo y el respeto por las competencias de cada autoridad. En particular, recordó que la gobernadora asumió el cargo recientemente, después de las elecciones atípicas celebradas en el departamento, por lo que pidió tener en cuenta el contexto de su administración.
El pronunciamiento liberal refleja una posición que busca separar dos asuntos: la necesidad de investigar cualquier posible irregularidad en la contratación y el deber de respetar las garantías de las personas señaladas mientras no se establezcan responsabilidades.
La crisis del hospital continúa en el centro de la discusión
Más allá del enfrentamiento político, la situación del Hospital Departamental de San Andrés sigue siendo uno de los asuntos más sensibles para los habitantes del archipiélago. Las dificultades en la atención médica, la disponibilidad de medicamentos y las condiciones laborales del personal sanitario han puesto sobre la mesa la necesidad de adoptar medidas que garanticen la continuidad y la calidad de los servicios.
La intervención de la institución abrió una discusión sobre las responsabilidades de las autoridades nacionales y territoriales, así como sobre los mecanismos de vigilancia de los recursos destinados a la salud. Mientras el Gobierno defiende la necesidad de actuar frente a las presuntas irregularidades, las funcionarias cuestionadas han insistido en que se investiguen los hechos sin dar por ciertas acusaciones que todavía requieren comprobación.
El caso también ha reavivado el debate sobre los límites de las declaraciones de los altos funcionarios y la importancia de que las denuncias de corrupción lleguen a las instancias judiciales correspondientes. Aunque la vigilancia de los recursos públicos es una responsabilidad institucional, determinar si hubo delitos exige investigaciones, pruebas y decisiones de las autoridades competentes.
Por ahora, la confrontación entre De la Espriella, la gobernadora y la representante continúa generando reacciones en el escenario político nacional. El desarrollo de las investigaciones y las explicaciones oficiales sobre la intervención hospitalaria serán fundamentales para establecer si las denuncias tienen sustento y cuáles medidas deberán adoptarse para garantizar una administración transparente de los recursos destinados a San Andrés, Providencia y Santa Catalina.