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Colombia sigue sin acceder al mercado de carne bovina de Estados Unidos pese al aumento de las importaciones

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Colombia continúa sin lograr el ingreso de su carne bovina al mercado estadounidense, una situación que genera preocupación en el sector ganadero debido al crecimiento de las compras internacionales de ese país y a las oportunidades comerciales que podrían estar perdiéndose. El presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie, advirtió que, mientras otros proveedores internacionales fortalecen su participación, el país todavía enfrenta trámites y requisitos sanitarios pendientes para obtener la autorización que le permitiría exportar este producto a Estados Unidos.

En una columna de opinión publicada el primero de noviembre, Lafaurie señaló que las importaciones estadounidenses de carne bovina aumentaron un 14,4 % entre enero y agosto de 2026 y que, al cierre del año, podrían alcanzar los 2,9 millones de toneladas. De acuerdo con el dirigente gremial, este comportamiento refleja la creciente demanda del mercado norteamericano, que está siendo atendida por países como Australia, Brasil, Nueva Zelanda, Uruguay y Argentina, mientras Colombia permanece a la espera de la admisibilidad sanitaria.

La situación resulta especialmente llamativa para el gremio, teniendo en cuenta que Colombia mantiene un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos desde hace varios años y cuenta con una población bovina cercana a los 30 millones de animales. Sin embargo, disponer de una capacidad ganadera importante no garantiza por sí sola el acceso al mercado, pues las autoridades estadounidenses exigen demostrar que los productos cumplen con sus condiciones sanitarias, de inocuidad y trazabilidad.

La admisibilidad sanitaria, el principal obstáculo

Lafaurie insistió en que el país debe acelerar las gestiones necesarias para obtener la autorización de ingreso de la carne bovina. El dirigente considera que los procedimientos no pueden prolongarse indefinidamente, especialmente cuando existe una oportunidad comercial que otros países ya están aprovechando.

El llamado también está relacionado con la decisión de Estados Unidos de autorizar la importación adicional de 300.000 toneladas de carne durante un periodo de 90 días, medida anunciada en medio de la reducción de su inventario ganadero y de las presiones sobre la oferta interna. Fedegán considera que Colombia podría participar en ese mercado, pero advierte que para hacerlo necesita resolver cuanto antes los requisitos pendientes.

Por esta razón, Lafaurie ha solicitado una coordinación entre los ministerios de Agricultura y Comercio, la Cancillería, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). La propuesta consiste en establecer una hoja de ruta técnica que permita responder a las exigencias de las autoridades sanitarias estadounidenses y avanzar en la certificación requerida.

Entre las alternativas planteadas por el gremio se encuentra implementar un esquema de trazabilidad regionalizada, que permita demostrar las condiciones sanitarias de determinadas zonas del país y facilitar los procesos de verificación. La intención es que las negociaciones no se limiten a presentar la capacidad productiva colombiana, sino que estén respaldadas por información verificable sobre el origen de los animales, su movilización y las condiciones en las que se obtiene la carne.

Una oportunidad económica para la ganadería colombiana

El presidente de Fedegán sostiene que ingresar al mercado estadounidense podría representar negocios superiores a los 840 millones de dólares. Además, considera que la apertura comercial tendría efectos sobre distintos eslabones de la cadena productiva, especialmente para pequeños y medianos ganaderos de regiones como el Caribe y el trópico bajo.

Según el gremio, el mercado norteamericano tiene una demanda importante de carne magra, utilizada principalmente para la elaboración de carne molida y hamburguesas. En ese escenario, los sistemas de producción colombianos y las características de parte de su hato bovino podrían convertirse en una oportunidad para competir, siempre que se cumplan los estándares exigidos por el comprador.

Lafaurie también plantea que el acceso a nuevos mercados podría incentivar mejoras en la productividad de las fincas, promover inversiones y generar mejores condiciones de comercialización para los productores. No obstante, para convertir esa posibilidad en exportaciones sostenidas, el país necesita fortalecer la articulación entre la producción primaria, los controles sanitarios, la industria frigorífica y los compradores internacionales.

Colombia necesita fortalecer su estrategia exportadora

En su análisis, el dirigente gremial señaló que el desafío no se limita al mercado estadounidense. También hizo referencia a las oportunidades que existen en Europa, China, Asia y Oriente Medio, donde las condiciones de ingreso, los cortes demandados y los requisitos comerciales varían entre destinos.

Por ello, consideró necesario que Colombia avance en una estrategia de largo plazo que incluya mejores sistemas de trazabilidad, controles sanitarios permanentes, mayor productividad por hectárea y una industria capaz de agregar valor a la carne producida en el país.

La advertencia de Lafaurie pone nuevamente sobre la mesa las dificultades que enfrenta la ganadería colombiana para consolidarse en mercados internacionales de gran escala. Aunque el país cuenta con una importante capacidad productiva, el acceso comercial depende de superar las exigencias técnicas y sanitarias que todavía condicionan sus exportaciones.

Mientras tanto, los países que ya cuentan con autorización continúan compitiendo por abastecer la demanda estadounidense. Para Fedegán, el reto consiste en que Colombia transforme su potencial ganadero en resultados concretos y no deje pasar oportunidades comerciales por demoras en los procesos de certificación.

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