🚨 La desaparición de niños, niñas y adolescentes continúa siendo motivo de preocupación en Bogotá. Un informe publicado por Infobae advierte que durante 2026 se han conocido cientos de reportes relacionados con menores cuyo paradero se desconoce, una situación que ha puesto en discusión la capacidad de respuesta de las autoridades y la necesidad de fortalecer los mecanismos de búsqueda y protección.
De acuerdo con información presentada por la concejala Andrea Hernández, conocida como Tata Hernández, con corte a septiembre de 2026 se habían registrado 594 menores desaparecidos, frente a los 537 reportados durante todo 2025, según datos de la Fiscalía General de la Nación. La cabildante sostiene que estas cifras reflejan un incremento y cuestiona que las instituciones no estén presentando información unificada sobre la problemática.
Sin embargo, los registros varían dependiendo de la entidad y del periodo consultado. Durante un debate realizado el 31 de octubre, otros concejales señalaron que, con corte a agosto de 2026, se contabilizaban 989 reportes de desaparición de menores, frente a 819 durante 2025. Esta diferencia ha generado preocupación por la falta de consolidación de los datos y dificulta establecer con exactitud cuántos niños y adolescentes continúan sin ser encontrados.
Uno de los aspectos que más llama la atención es que las adolescentes concentran una proporción considerable de los reportes. Según las cifras presentadas ante el Concejo de Bogotá, el 86 % de los casos corresponde a menores entre los 12 y los 17 años, mientras que dos de cada tres reportes involucran a niñas y adolescentes mujeres.
Las localidades de Bosa y Kennedy también aparecen entre las zonas con mayores registros. De acuerdo con la información entregada por la concejala Hernández, en Bosa los casos pasaron de 69 en 2025 a 91 en 2026, mientras que en Kennedy aumentaron de 56 a 77 durante los periodos comparados.
Violencia intrafamiliar y otros riesgos detrás de las desapariciones
Más allá de las cifras, especialistas advierten que es necesario investigar las circunstancias que llevan a los menores a abandonar sus hogares o a desaparecer. Ómar Oróstegui, director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, explicó que la violencia intrafamiliar puede ser uno de los factores que expone a niños y adolescentes a situaciones de vulnerabilidad.
El investigador señaló que, según información entregada por la Secretaría de Seguridad, una parte importante de los menores reportados como desaparecidos se habría ausentado de sus viviendas por voluntad propia. No obstante, aclaró que los reportes de desaparición y los casos que permanecen sin localizar son indicadores diferentes, por lo que no deben interpretarse como si representaran la misma situación.
También se plantean posibles riesgos relacionados con la trata de personas, la explotación sexual y el reclutamiento. Sin embargo, Oróstegui advirtió que no existen elementos suficientes para afirmar que estas actividades expliquen por sí solas el aumento de los reportes. Cada caso debe investigarse de manera individual para identificar las circunstancias y establecer si existe participación de redes criminales.
Piden fortalecer la búsqueda y la respuesta institucional
Entre las principales necesidades identificadas está la articulación entre la Fiscalía, la Policía, Medicina Legal, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y las autoridades distritales. El objetivo es mejorar el intercambio de información, garantizar el seguimiento de cada denuncia y evitar que las familias tengan que asumir por su cuenta la coordinación de las búsquedas.
La concejala Hernández también propuso estudiar la implementación de un sistema de alertas similar al mecanismo Amber utilizado en Estados Unidos, mediante el cual se difunde rápidamente información sobre menores desaparecidos para facilitar su localización.
Por su parte, el experto insistió en que encontrar a los menores no debe ser el único objetivo: también es necesario identificar las condiciones que provocaron su desaparición y garantizar que, una vez localizados, reciban acompañamiento y protección para evitar que vuelvan a estar expuestos a situaciones de riesgo.
Las autoridades recuerdan que no es necesario esperar 24, 48 o 72 horas para denunciar la desaparición de un niño, niña o adolescente. En Bogotá, los reportes pueden realizarse ante la Fiscalía, la Policía o el equipo de Atención Integral a la Denuncia (AIDE) de la Secretaría Distrital de Seguridad.
La problemática mantiene encendidas las alertas en la capital y plantea un desafío para las instituciones: contar con cifras claras, actuar de manera inmediata y garantizar que cada menor desaparecido sea buscado sin demoras.