En una operación reciente, el Ejército Nacional logró desactivar varios artefactos explosivos que representaban un grave peligro para la población civil y las fuerzas de seguridad en áreas rurales de Sácama, Casanare. Estos dispositivos, que se encontraban enterrados en zonas boscosas, tenían el potencial de causar daños a más de un centenar de personas.
La Décima Sexta Brigada del Ejército, en su esfuerzo por asegurar la región, localizó y destruyó de manera controlada 22 artefactos explosivos improvisados. Estos dispositivos habían sido instalados en los corredores de movilidad de la Subestructura 28, una facción del grupo armado residual (GAO-r). Los explosivos fueron hallados en una zona campamentaria previamente abandonada por esta estructura criminal en la vereda Sinaí.
Pocos días después, en otra parte de la misma zona rural, los soldados identificaron y neutralizaron otros tres artefactos explosivos. Estos hallazgos se realizaron durante operaciones ofensivas dirigidas contra la Subestructura 28, con la intervención del Batallón de Ingenieros de Combate N° 18 General Rafael Navas Pardo.