🚨 La violencia contra la infraestructura vial volvió a encender las alarmas en el suroccidente colombiano. Durante la madrugada de este sábado 7 de noviembre, un ataque con explosivos afectó las instalaciones del peaje La Agustina, ubicado en el municipio de Cajibío, Cauca, sobre la vía Panamericana, corredor que conecta a Cali con Popayán.
El hecho se registró aproximadamente a la 1:00 de la mañana y, de acuerdo con los primeros reportes, habría sido perpetrado mediante un dron que lanzó un artefacto explosivo contra la estación de cobro. La detonación ocasionó daños materiales en la infraestructura, aunque las autoridades confirmaron que no hubo personas lesionadas, ni civiles ni integrantes de la Fuerza Pública.
Tras la explosión, el tránsito vehicular fue suspendido temporalmente mientras se adelantaban las inspecciones de seguridad y se verificaba que no existieran otros elementos peligrosos en el lugar. Luego de varias horas de cierre preventivo, la circulación fue restablecida y el corredor volvió a operar con normalidad durante la mañana.
Este nuevo episodio se suma a una cadena de ataques contra estaciones de peaje en diferentes regiones del país. Según el balance presentado por El Colombiano, ya son seis los atentados registrados durante los últimos tres meses, cuatro de ellos en el departamento del Cauca, una de las zonas más afectadas por las acciones violentas contra la infraestructura vial.
Entre los antecedentes más recientes se encuentra el ataque del 4 de noviembre contra el peaje Mediacanoa, en jurisdicción de Yotoco, Valle del Cauca. En ese caso, dos hombres que se movilizaban en motocicleta habrían lanzado un artefacto explosivo contra las instalaciones, ocasionando daños en las barandas de dos carriles y en parte del techo, sin dejar personas heridas.
También figura la destrucción parcial de la infraestructura en construcción del peaje Mondomo, ocurrida el 8 de agosto en la vía entre Popayán y Santander de Quilichao. A estos hechos se agregan dos atentados contra el peaje El Mango, en el Cauca: el primero, registrado el 12 de octubre mediante un vehículo cargado con explosivos, y el segundo, el 31 de octubre, cuando fue utilizada una motocicleta bomba. Entre ambos ataques se reportaron cinco personas lesionadas.
La lista incluye además el atentado del 23 de octubre contra el peaje San Pedro, en la carretera que comunica a Villanueva con Monterrey, en Casanare. En ese lugar, un vehículo cargado con explosivos fue abandonado cerca de las instalaciones y posteriormente detonó, dejando cuatro personas heridas.
La reiteración de estos ataques genera preocupación por las consecuencias que van más allá de los daños materiales. Los cierres preventivos afectan el transporte de pasajeros y mercancías, interrumpen la conexión entre municipios y representan un riesgo para los trabajadores de las concesiones, los habitantes de las zonas cercanas y quienes utilizan diariamente las carreteras.
De acuerdo con las hipótesis mencionadas por fuentes militares y recogidas en el informe periodístico, varios de estos hechos estarían relacionados con estructuras armadas ilegales, principalmente el Estado Mayor Central, mientras que para el atentado ocurrido en Casanare se han señalado posibles vínculos con el ELN. No obstante, las responsabilidades deberán ser establecidas por las autoridades en cada investigación.
El nuevo ataque en La Agustina vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la seguridad en los principales corredores viales del país, especialmente en la vía Panamericana, considerada fundamental para la movilidad y el intercambio comercial entre el suroccidente colombiano.
🇨🇴 Un gesto con sello colombiano marcó el inicio del primer viaje apostólico del papa León XIV por Sudamérica. Durante el vuelo que lo trasladaba desde Roma hacia Montevideo, Uruguay, el pontífice recibió un obsequio inspirado en una pieza del Museo del Oro de Bogotá y aprovechó el encuentro para enviar un mensaje de cercanía a los habitantes del país.
El momento fue protagonizado por el periodista colombiano Néstor Pongutá, único representante de Colombia entre los comunicadores que acompañaban la delegación papal. Durante el recorrido que realizó el sumo pontífice por la cabina del avión para saludar a los periodistas, el reportero tuvo la oportunidad de conversar brevemente con él y entregarle una réplica dorada del pez alado con rostro de jaguar, una figura de origen precolombino que hace parte de la colección del Museo del Oro.
Pongutá recordó al papa que había visitado Colombia en más de diez ocasiones antes de asumir el liderazgo de la Iglesia católica y le mencionó especialmente su paso por el Museo del Oro. También le explicó que la pieza había sido elaborada por artesanos y joyeros que combinaron técnicas colombianas y peruanas, como homenaje a los vínculos que el pontífice construyó con ambos países.
Tras recibir el regalo, León XIV respondió con un mensaje dirigido a la población: “Un saludo a todo el pueblo de Colombia, Perú y toda América”. El periodista compartió el encuentro en sus redes sociales, donde se difundieron las imágenes del intercambio.
Un papa que conoce Colombia
Antes de convertirse en el máximo jerarca de la Iglesia católica, Robert Francis Prevost, nombre de nacimiento de León XIV, tuvo una relación cercana con Colombia debido a sus responsabilidades dentro de la Orden de San Agustín.
Durante su periodo como prior general, entre 2001 y 2012, visitó diferentes ciudades del país, entre ellas Bogotá, Barranquilla, Medellín, Bojacá y Chía. En la capital conoció lugares emblemáticos como Monserrate y el Museo del Oro, además de compartir con comunidades religiosas agustinianas.
Su presencia en territorio colombiano también estuvo relacionada con encuentros y actividades de la comunidad religiosa, en los que, según testimonios recogidos por medios nacionales, se caracterizaba por mantener un trato cercano con los integrantes de la orden.
La primera gira apostólica del pontífice por Sudamérica
El viaje comenzó el 6 de noviembre y se extenderá hasta el 17 del mismo mes. Durante doce días, León XIV recorrerá Uruguay, Argentina y Perú, en una agenda que contempla encuentros con autoridades, celebraciones religiosas, visitas pastorales y reuniones con diferentes sectores de la sociedad.
Uruguay fue el primer destino del recorrido, donde el papa desarrolló actividades en Montevideo y otras localidades. Posteriormente, su agenda contempla una visita a Argentina, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, antes de continuar hacia Perú, país en el que vivió cerca de dos décadas como misionero y donde ejerció como obispo de Chiclayo.
Durante el encuentro con los periodistas, el pontífice también se refirió a la importancia de realizar este recorrido, pese a las inquietudes que surgieron por la cirugía a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Asimismo, explicó que su paso por Argentina tiene un significado especial como homenaje a su antecesor, el papa Francisco, mientras que describió a Perú como un lugar que considera su segundo hogar.
Aunque Colombia no hace parte de las paradas oficiales de esta gira, el obsequio y el saludo del pontífice permitieron que el país tuviera un momento destacado durante el inicio de su recorrido por el continente. La réplica de una figura ancestral del Museo del Oro se convirtió así en un símbolo del vínculo entre la cultura colombiana y el líder de la Iglesia católica.
🚨 La desaparición de niños, niñas y adolescentes continúa siendo motivo de preocupación en Bogotá. Un informe publicado por Infobae advierte que durante 2026 se han conocido cientos de reportes relacionados con menores cuyo paradero se desconoce, una situación que ha puesto en discusión la capacidad de respuesta de las autoridades y la necesidad de fortalecer los mecanismos de búsqueda y protección.
De acuerdo con información presentada por la concejala Andrea Hernández, conocida como Tata Hernández, con corte a septiembre de 2026 se habían registrado 594 menores desaparecidos, frente a los 537 reportados durante todo 2025, según datos de la Fiscalía General de la Nación. La cabildante sostiene que estas cifras reflejan un incremento y cuestiona que las instituciones no estén presentando información unificada sobre la problemática.
Sin embargo, los registros varían dependiendo de la entidad y del periodo consultado. Durante un debate realizado el 31 de octubre, otros concejales señalaron que, con corte a agosto de 2026, se contabilizaban 989 reportes de desaparición de menores, frente a 819 durante 2025. Esta diferencia ha generado preocupación por la falta de consolidación de los datos y dificulta establecer con exactitud cuántos niños y adolescentes continúan sin ser encontrados.
Uno de los aspectos que más llama la atención es que las adolescentes concentran una proporción considerable de los reportes. Según las cifras presentadas ante el Concejo de Bogotá, el 86 % de los casos corresponde a menores entre los 12 y los 17 años, mientras que dos de cada tres reportes involucran a niñas y adolescentes mujeres.
Las localidades de Bosa y Kennedy también aparecen entre las zonas con mayores registros. De acuerdo con la información entregada por la concejala Hernández, en Bosa los casos pasaron de 69 en 2025 a 91 en 2026, mientras que en Kennedy aumentaron de 56 a 77 durante los periodos comparados.
Violencia intrafamiliar y otros riesgos detrás de las desapariciones
Más allá de las cifras, especialistas advierten que es necesario investigar las circunstancias que llevan a los menores a abandonar sus hogares o a desaparecer. Ómar Oróstegui, director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, explicó que la violencia intrafamiliar puede ser uno de los factores que expone a niños y adolescentes a situaciones de vulnerabilidad.
El investigador señaló que, según información entregada por la Secretaría de Seguridad, una parte importante de los menores reportados como desaparecidos se habría ausentado de sus viviendas por voluntad propia. No obstante, aclaró que los reportes de desaparición y los casos que permanecen sin localizar son indicadores diferentes, por lo que no deben interpretarse como si representaran la misma situación.
También se plantean posibles riesgos relacionados con la trata de personas, la explotación sexual y el reclutamiento. Sin embargo, Oróstegui advirtió que no existen elementos suficientes para afirmar que estas actividades expliquen por sí solas el aumento de los reportes. Cada caso debe investigarse de manera individual para identificar las circunstancias y establecer si existe participación de redes criminales.
Piden fortalecer la búsqueda y la respuesta institucional
Entre las principales necesidades identificadas está la articulación entre la Fiscalía, la Policía, Medicina Legal, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y las autoridades distritales. El objetivo es mejorar el intercambio de información, garantizar el seguimiento de cada denuncia y evitar que las familias tengan que asumir por su cuenta la coordinación de las búsquedas.
La concejala Hernández también propuso estudiar la implementación de un sistema de alertas similar al mecanismo Amber utilizado en Estados Unidos, mediante el cual se difunde rápidamente información sobre menores desaparecidos para facilitar su localización.
Por su parte, el experto insistió en que encontrar a los menores no debe ser el único objetivo: también es necesario identificar las condiciones que provocaron su desaparición y garantizar que, una vez localizados, reciban acompañamiento y protección para evitar que vuelvan a estar expuestos a situaciones de riesgo.
Las autoridades recuerdan que no es necesario esperar 24, 48 o 72 horas para denunciar la desaparición de un niño, niña o adolescente. En Bogotá, los reportes pueden realizarse ante la Fiscalía, la Policía o el equipo de Atención Integral a la Denuncia (AIDE) de la Secretaría Distrital de Seguridad.
La problemática mantiene encendidas las alertas en la capital y plantea un desafío para las instituciones: contar con cifras claras, actuar de manera inmediata y garantizar que cada menor desaparecido sea buscado sin demoras.
🦖 Un descubrimiento científico en Brasil está aportando nuevas pistas sobre la conservación de material biológico a lo largo de millones de años. Investigadores identificaron estructuras microscópicas similares a glóbulos rojos y moléculas relacionadas con la sangre en los huesos fosilizados de un dinosaurio que vivió hace aproximadamente 115 millones de años, durante el periodo Cretácico.
El ejemplar pertenece a la especie Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio terópodo cuyos restos fueron encontrados en 2008 en la región de Cariri, en el estado brasileño de Ceará. Este animal, que habitó el territorio que hoy corresponde al noreste de Brasil, se convirtió en el centro de una investigación internacional que busca comprender cómo ciertos componentes biológicos pueden dejar rastros identificables después de periodos geológicos tan extensos.
El estudio fue publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y contó con la participación de especialistas de instituciones de Brasil, Australia, Japón y Estados Unidos, bajo la dirección de la investigadora Kliti Grice, de la Universidad Curtin, en Australia.
¿Qué encontraron dentro de los huesos?
Durante los análisis, los científicos identificaron pequeñas estructuras de forma ovalada dentro de los canales vasculares de los huesos, conductos que en los organismos vivos permiten el paso de los vasos sanguíneos. Por su forma y ubicación, estas estructuras fueron interpretadas como posibles glóbulos rojos mineralizados.
El hallazgo fue respaldado mediante análisis químicos que permitieron detectar hemo B y otros compuestos derivados de esta molécula. El hemo forma parte de la hemoglobina, proteína presente en los glóbulos rojos y fundamental para transportar oxígeno por el organismo.
Para llegar a estos resultados, el equipo utilizó técnicas especializadas, entre ellas cromatografía líquida de alto rendimiento, espectrometría de masas, espectroscopia Raman y microscopía electrónica. Estas herramientas permitieron examinar tanto la composición química de las muestras como la distribución de los elementos presentes en las estructuras microscópicas.
Los investigadores también compararon las señales químicas del hueso con las del sedimento que lo rodeaba, con el propósito de determinar si los compuestos identificados provenían del propio fósil y no de una contaminación externa.
El mineral que habría favorecido su conservación
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue la identificación de hausmannita, un mineral compuesto por manganeso que apareció asociado con las estructuras microscópicas. Los científicos plantean que este material pudo contribuir a estabilizar y proteger algunos componentes celulares y moleculares durante el proceso de fosilización.
La hipótesis también contempla que las condiciones ambientales posteriores a la muerte del animal fueron determinantes. El enterramiento y la actividad de comunidades microbianas pudieron favorecer procesos de mineralización que permitieron conservar estas señales químicas durante millones de años.
Además de los rastros relacionados con la sangre, los investigadores identificaron aminoácidos asociados con el colágeno, una proteína estructural presente en los tejidos animales.
Un hallazgo que amplía el estudio de los dinosaurios
La importancia de esta investigación radica en que ofrece nuevas posibilidades para estudiar a los animales extintos más allá de sus huesos y características anatómicas. La identificación de componentes químicos relacionados con la sangre podría contribuir a futuras investigaciones sobre la fisiología, el metabolismo y la evolución de los dinosaurios.
Sin embargo, los científicos aclaran que no se recuperó sangre líquida, células completamente intactas ni ADN del animal. Las evidencias corresponden a estructuras mineralizadas y moléculas derivadas de componentes sanguíneos que permanecieron identificables en el fósil.
El descubrimiento también abre nuevas preguntas sobre los límites de conservación de las biomoléculas en el registro fósil. Hasta ahora, la degradación de estos compuestos durante periodos tan prolongados representaba una de las principales dificultades para estudiar directamente la composición biológica de organismos prehistóricos.
Con este hallazgo, el Aratasaurus museunacionali vuelve a llamar la atención de la comunidad científica, pues sus restos permiten explorar una dimensión poco conocida de la vida de los dinosaurios: las huellas químicas de su organismo que todavía pueden detectarse después de 115 millones de años.