El 7 de agosto de 2002, Bogotá fue escenario de un ataque violento en el marco del conflicto armado colombiano. Durante la posesión del expresidente Álvaro Uribe Vélez, miembros de las FARC llevaron a cabo un atentado que involucró el lanzamiento de morteros desde los barrios Pontevedra y Santa Isabel. Los proyectiles impactaron áreas cercanas como la Casa de Nariño, la Casa del Marqués, la antigua calle del Cartucho y la Escuela General Santander, causando graves consecuencias humanas y materiales.
El ataque dejó 27 personas fallecidas y 13 heridas, además de cuantiosos daños en edificaciones cercanas. Las investigaciones de la Fiscalía señalaron que el atentado tenía como propósito enviar un mensaje político en respuesta a las políticas de seguridad anunciadas por Uribe, quien había manifestado su negativa a negociar con el grupo armado.
Condenas y declaraciones
En 2005, seis personas fueron condenadas a 13 años de prisión por su participación en estos hechos. Entre ellas se encontraban Hugo Alejandro Pintor Robayo, Luz Amparo Peralta Pérez y Claudia Alejandra Cardona Novoa, quienes también fueron inhabilitadas para ejercer funciones públicas durante dos décadas.
Años después, el senador Pablo Catatumbo, exintegrante del secretariado de las FARC, habló sobre el incidente en una entrevista con el congresista Andrés Guerra. En el programa radial 6AM de Caracol Radio, Catatumbo afirmó que la decisión de atacar durante la posesión fue deliberada:
“El secretariado optó por recibir a Álvaro Uribe con un ataque armado, pues estábamos en medio de la guerra.”
El senador añadió que este acto no buscaba derrocar al gobierno, sino enviar un mensaje de rechazo a las políticas del nuevo mandatario, quien había basado su campaña en un enfoque militarista respaldado por el «Plan Colombia» de Estados Unidos.
🌌🔭 El Planetario de Medellín avanza en un proceso de renovación que busca convertir este espacio en un lugar más accesible, interactivo y cercano para públicos de todas las edades. La transformación contempla nuevas experiencias relacionadas con la astronomía, contenidos educativos y herramientas que permitirán explorar el universo desde diferentes perspectivas. 🚀✨
La renovación hace parte de una apuesta por fortalecer el papel del Planetario como un espacio de divulgación científica y cultural en Medellín. El objetivo es que la astronomía pueda ser comprendida y disfrutada no solamente por quienes tienen conocimientos previos sobre ciencia, sino también por niños, jóvenes, familias y personas con diferentes necesidades de acceso.
Uno de los aspectos destacados del nuevo concepto es precisamente la accesibilidad. La propuesta busca eliminar barreras para que más personas puedan disfrutar de las experiencias y contenidos que ofrece el Planetario.
Las nuevas instalaciones y exposiciones están pensadas para estimular la curiosidad y permitir que los visitantes tengan una participación más activa. En lugar de limitarse a observar información, podrán interactuar con diferentes recursos para conocer fenómenos relacionados con el espacio, los planetas, las estrellas y el universo.
La astronomía será presentada mediante experiencias que combinan educación, tecnología y entretenimiento, con contenidos diseñados para facilitar la comprensión de conceptos científicos que en ocasiones pueden resultar complejos.
La transformación también pretende fortalecer el vínculo entre la ciencia y la ciudadanía. El Planetario busca convertirse en un punto de encuentro donde las personas puedan formular preguntas, descubrir nuevos conocimientos y acercarse a la investigación científica de una manera sencilla.
Uno de los retos de este proceso es lograr que las experiencias puedan ser disfrutadas por públicos diversos. Por eso, la accesibilidad ocupa un lugar importante dentro de la renovación, con recursos y contenidos que buscan responder a distintas formas de aprendizaje y percepción.
La propuesta representa además una oportunidad para que Medellín continúe consolidando espacios dedicados a la divulgación de la ciencia. El Planetario, ubicado en el sector de Carabobo Norte, ha sido durante décadas uno de los principales escenarios de la ciudad para acercar a la población al conocimiento del universo.
Con la renovación se pretende actualizar esa experiencia y responder a las nuevas formas en las que las personas consumen información y aprenden. La tecnología tendrá un papel importante para crear experiencias más dinámicas y permitir que los visitantes tengan una relación diferente con los contenidos.
El proyecto también busca que la astronomía deje de percibirse como un tema exclusivo de especialistas. La intención es mostrar que fenómenos como el movimiento de los planetas, la formación de las estrellas, las galaxias y la exploración espacial pueden ser comprendidos mediante experiencias educativas atractivas.
La renovación del Planetario se suma a los esfuerzos de Medellín por fortalecer la educación científica y generar espacios públicos que promuevan la curiosidad y el conocimiento.
La expectativa es que las nuevas experiencias permitan atraer a más visitantes y ampliar el alcance de las actividades de divulgación que se desarrollan en este escenario.
🚨🇨🇴 El presidente Abelardo de la Espriella anunció una nueva estrategia de seguridad en Colombia con la que su Gobierno pretende eliminar las diferencias entre las distintas organizaciones armadas ilegales. Durante una reunión con los alcaldes del área metropolitana de Barranquilla, el mandatario aseguró que todos estos grupos serán tratados como terroristas y enfrentarán una respuesta unificada por parte del Estado. ⚔️🚔
De la Espriella afirmó que su administración no establecerá categorías diferentes dependiendo del nombre, estructura o actividad de las organizaciones ilegales. Según explicó, la Fuerza Pública tendrá una misma línea de actuación frente a estos grupos.
“Aquí se acabó esa división”, manifestó el presidente al defender su decisión. Aseguró que el Estado no hará distinciones al momento de combatir las estructuras criminales y sostuvo que todas serán enfrentadas con la capacidad de las instituciones de seguridad y justicia.
La nueva política contempla una coordinación más estrecha entre el Ejército Nacional, la Policía, la Armada y la Fuerza Aeroespacial Colombiana. El mandatario planteó que estas instituciones deben funcionar de manera articulada, sin rivalidades internas y bajo una misma directriz.
De acuerdo con el Gobierno, esta coordinación busca mejorar la capacidad de respuesta frente a organizaciones que participan en diferentes actividades ilegales y que tienen presencia en varias regiones del país.
Uno de los anuncios principales fue la creación inmediata de un Bloque Nacional de Búsqueda contra la Extorsión. Esta estructura reunirá capacidades del Ejército, la Policía, la Armada y la Fuerza Aeroespacial, con participación de la Fiscalía General de la Nación y la Rama Judicial.
La intención es concentrar esfuerzos para identificar a los responsables de las extorsiones, perseguir a quienes realizan las amenazas y afectar las estructuras que se benefician económicamente de este delito.
La estrategia también contempla atacar las finanzas de las organizaciones criminales. Para ello, el Gobierno anunció una mayor articulación de la Unidad de Información y Análisis Financiero, UIAF, con la Policía y el sistema financiero.
La administración pretende utilizar el seguimiento de los movimientos económicos para identificar recursos provenientes de actividades como el narcotráfico, la extorsión, la minería ilegal y otras economías criminales.
De la Espriella también ordenó reactivar el sistema de recompensas, fortalecer la red de cooperantes y realizar operativos de redada contra las estructuras ilegales.
Otro de los puntos anunciados está relacionado con las cárceles. El Gobierno plantea realizar traslados penitenciarios urgentes con el objetivo de evitar que los centros carcelarios continúen siendo utilizados como lugares desde los cuales se coordinan actividades de extorsión y otras acciones delictivas.
En materia judicial, la estrategia contempla la creación de cuerpos élite de fiscales y jueces especializados para cada ciudad. La intención es acelerar las investigaciones y fortalecer los procesos de judicialización contra las organizaciones criminales.
El Gobierno considera que las operaciones militares y policiales deben estar acompañadas de una respuesta judicial que permita llevar ante los tribunales a los responsables de las actividades ilegales.
La estrategia anunciada también incluye medidas relacionadas con el denominado “cartel de tierras” y el combate contra el préstamo informal conocido como “gota a gota”, actividad que el presidente calificó como una forma de explotación que afecta a millones de colombianos.
En el frente migratorio, el mandatario impartió instrucciones a Migración Colombia para desarrollar operativos coordinados con la Policía en Barranquilla contra la migración irregular y la delincuencia asociada a algunas de estas estructuras.
La decisión de utilizar una misma categoría para todos los grupos armados representa un cambio frente a los enfoques diferenciados que tradicionalmente han utilizado los gobiernos colombianos para abordar a las organizaciones ilegales.
El anuncio se produce además en un momento en el que la seguridad ocupa uno de los principales lugares en la agenda del nuevo Gobierno. Desde antes de asumir la Presidencia, De la Espriella había advertido que los grupos armados tendrían un plazo para someterse a la justicia y que su administración no ofrecería concesiones que considerara inaceptables.
Durante sus primeras semanas de Gobierno, la administración también ha informado sobre operaciones militares contra integrantes de estructuras armadas ilegales en diferentes regiones del país.
Ahora, con esta nueva directriz, el Ejecutivo busca consolidar una política de seguridad en la que las diferentes instituciones actúen de manera coordinada y en la que las organizaciones criminales sean enfrentadas mediante operaciones militares, policiales, judiciales y financieras.
El presidente indicó además que las próximas reuniones con las autoridades no estarán enfocadas únicamente en elaborar nuevos diagnósticos sobre la inseguridad, sino en verificar que las órdenes impartidas ya estén siendo ejecutadas.
🚨🌿 La Defensoría del Pueblo lanzó una alerta por el crecimiento de los cultivos de hoja de coca en Colombia durante los últimos años. De acuerdo con el diagnóstico presentado por la entidad, entre 2020 y 2024 el país registró un incremento de aproximadamente 118.000 hectáreas sembradas con cultivos de uso ilícito, una expansión que evidencia el fortalecimiento de las economías ilegales y plantea nuevos desafíos para las comunidades y las autoridades. 🇨🇴⚠️
El panorama hace parte de un informe de la Defensoría del Pueblo sobre la situación humanitaria que recibe el nuevo Gobierno de Abelardo De la Espriella. El documento advierte que, además de los problemas sociales que persisten en diferentes regiones, el país enfrenta un escenario marcado por el crecimiento de las economías ilegales, la expansión de los cultivos de coca y nuevas expresiones de violencia.
La entidad señala que el aumento de estas plantaciones no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la lucha contra el narcotráfico. Su expansión también está relacionada con las condiciones de vulnerabilidad de numerosas comunidades rurales que viven en territorios donde las economías ilegales terminan convirtiéndose en una de las principales fuentes de ingresos.
El crecimiento registrado durante el periodo analizado representa un desafío considerable para el Estado, especialmente en las zonas donde los grupos armados ilegales ejercen control territorial y utilizan los cultivos de coca como una de sus principales fuentes de financiación.
La Defensoría advierte que la expansión de estas economías está acompañada por diferentes formas de violencia que afectan directamente a la población civil. En muchos territorios, las comunidades quedan expuestas a disputas entre organizaciones armadas que buscan controlar las zonas de producción, las rutas de transporte y los mercados asociados al narcotráfico.
Esta situación también dificulta que las instituciones puedan desarrollar programas de sustitución de cultivos y proyectos productivos legales, especialmente en regiones apartadas donde existe una limitada presencia estatal.
El informe plantea que el crecimiento de los cultivos ilícitos debe ser enfrentado mediante una estrategia que combine seguridad, inversión social y oportunidades económicas para las comunidades campesinas.
La problemática también representa una presión adicional sobre los ecosistemas. La expansión de los cultivos puede estar acompañada por procesos de deforestación y transformación de áreas naturales, especialmente en regiones de alta importancia ambiental.
Además, las comunidades que habitan estos territorios pueden quedar atrapadas entre las exigencias de los grupos armados y las acciones de las autoridades encargadas de combatir el narcotráfico.
El diagnóstico de la Defensoría se conoce mientras el Gobierno Nacional comienza a definir sus principales estrategias frente a las organizaciones criminales y las economías ilegales. El crecimiento de los cultivos de coca será uno de los asuntos que deberá enfrentar la nueva administración.
La magnitud del incremento registrado entre 2020 y 2024 también plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas implementadas durante ese periodo para contener la expansión de los cultivos y ofrecer alternativas sostenibles a las comunidades rurales.
Uno de los principales retos será evitar que las medidas contra los cultivos ilícitos terminen afectando a las familias campesinas que dependen de estas actividades por falta de otras alternativas económicas. Por ello, cualquier estrategia de sustitución deberá estar acompañada de proyectos productivos que permitan generar ingresos legales y estables.
La Defensoría considera que la respuesta estatal debe tener en cuenta las particularidades de cada territorio y las condiciones de las comunidades que permanecen bajo presión de las estructuras armadas.
El crecimiento de la coca también está relacionado con el fortalecimiento financiero de organizaciones dedicadas al narcotráfico. Los recursos provenientes de esta economía ilegal permiten a los grupos armados adquirir armas, ampliar su presencia territorial y ejercer mecanismos de control sobre las poblaciones.
De esta manera, el aumento de las hectáreas cultivadas no constituye únicamente un problema asociado a la producción de drogas, sino que tiene consecuencias sobre la seguridad, los derechos humanos, el medioambiente y las posibilidades de desarrollo de las regiones afectadas.
El llamado de la Defensoría es a que el Estado adopte medidas integrales que permitan reducir la dependencia de las comunidades frente a las economías ilegales y, al mismo tiempo, fortalecer la protección de los habitantes de las zonas donde estos cultivos se han expandido.