El municipio de Solano, en el departamento de Caquetá, quedó sumido en la conmoción y la tristeza tras el asesinato de Guillermo Castro Valencia, conocido como “Negro,” un querido comerciante y propietario de una discoteca. El trágico suceso ocurrió el pasado domingo 19 de enero, cuando Castro fue atacado a tiros por un cliente que, enfurecido por la negativa a reproducir una canción solicitada, decidió arrebatarle la vida.
El Hecho
Según relatos de testigos, el incidente tuvo lugar en la discoteca de Castro, ubicada en el centro de Solano. Un cliente se acercó inicialmente para pedir la canción Coqueta, un tema popular de carranga. Ante la falta de una respuesta inmediata, el hombre regresó molesto para reiterar su solicitud. La situación tomó un giro mortal cuando el individuo, visiblemente irritado, sacó un arma de fuego y disparó contra Castro.
El comerciante, conocido por su carisma y compromiso con la comunidad, falleció en el lugar. El agresor, cuya identidad no ha sido revelada, escapó tras el ataque.
Reacciones de la Comunidad
El asesinato de “Negro” ha generado una ola de indignación y dolor en Solano. Las autoridades locales y vecinos han destacado su papel como un referente social y económico en la región. En un comunicado, la alcaldía describió a Castro como un hombre alegre y generoso: «Guillermo siempre dejó una sonrisa y una mano amiga para todos los que lo rodeaban. Su pérdida deja un vacío inmenso en nuestra comunidad.”
Avances en la Investigación
Las autoridades han iniciado la búsqueda del responsable, pero hasta el momento no se han divulgado detalles sobre su identidad o paradero. La comunidad exige respuestas rápidas y justicia para honrar la memoria de Castro y garantizar que este acto no quede impune.
La Violencia en Números
Este homicidio ocurre en un contexto de alarmantes cifras de violencia en Colombia. Según datos de la Policía Nacional, en 2024 se reportaron 13.341 homicidios en el país, un promedio diario de 36 asesinatos. Aunque representa una leve disminución del 1.6 % respecto al año anterior, la cifra sigue siendo preocupante.
El general William René Salamanca, director de la Policía Nacional, destacó que, aunque las cifras actuales son las más bajas en tres años, los niveles de violencia siguen siendo un desafío significativo para las autoridades y la sociedad.
🚨🇨🇴 La Presidencia de la República salió al paso de la polémica generada por la designación del sacerdote y abogado Rodolfo Andrés Londoño de la Espriella como representante del Gobierno ante los consejos superiores de varias universidades públicas. El Ejecutivo negó que exista algún vínculo familiar entre Londoño y el presidente Abelardo de la Espriella, después de que desde el Congreso se acusara al Gobierno de incurrir en un posible caso de nepotismo. ⚖️🏛️
La controversia comenzó luego de que se conociera que Londoño de la Espriella fue designado como representante presidencial ante los consejos superiores de la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico. La designación hace parte de los cambios realizados por el Gobierno en la representación estatal dentro de diferentes universidades públicas, mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto de 2026.
El nombre del sacerdote generó cuestionamientos debido a que comparte los apellidos Londoño de la Espriella con el jefe de Estado. La representante a la Cámara por el Pacto Histórico Isabel Vera aseguró inicialmente que se trataba de un primo del presidente y anunció acciones legales para solicitar la revocatoria del nombramiento, argumentando un posible conflicto de intereses y presunto nepotismo.
Ante estas acusaciones, la Casa de Nariño emitió un comunicado para aclarar que Rodolfo Londoño de la Espriella no tiene ningún vínculo familiar ni parentesco con Abelardo de la Espriella. El Gobierno sostuvo que la coincidencia en los apellidos no constituye una relación de consanguinidad, afinidad o parentesco entre ambos.
La Presidencia también explicó que el sacerdote fue escogido por sus características profesionales y su experiencia. Londoño es abogado de la Universidad Javeriana, sacerdote y capellán de la Presidencia de la República, además de contar con experiencia relacionada con el ámbito académico y religioso.
Otro de los puntos aclarados por el Gobierno está relacionado con la naturaleza de la designación. La Presidencia aseguró que la representación ante los consejos superiores universitarios no es un cargo remunerado, por lo que Londoño no recibe salario, honorarios ni ningún otro tipo de pago por ejercer esta función.
El Gobierno señaló además que la participación de sus representantes en los consejos superiores busca fortalecer la interlocución entre el Ejecutivo y las instituciones de educación superior públicas, así como acompañar los procesos de discusión y toma de decisiones dentro de estos organismos.
La polémica, sin embargo, había escalado antes de que se conociera la aclaración oficial. La representante Isabel Vera había anunciado que preparaba una demanda contra la designación y sostuvo que, si existía un vínculo familiar con el presidente, podría configurarse una prohibición constitucional relacionada con el nombramiento de familiares de altos funcionarios.
Incluso se habían producido advertencias sobre posibles acciones judiciales contra quienes hubieran realizado o respaldado la designación. En ese contexto, el Gobierno decidió hacer pública la aclaración sobre la inexistencia de parentesco para responder directamente a las acusaciones.
La confusión también fue alimentada por informaciones contradictorias publicadas durante los últimos días. Algunas versiones periodísticas llegaron a presentar a Rodolfo Londoño de la Espriella como primo hermano del presidente, mientras que posteriormente la Presidencia negó categóricamente esa relación.
Con la aclaración oficial, el Gobierno busca cerrar el debate sobre un supuesto caso de nepotismo y defender la legalidad de la designación. No obstante, la congresista Isabel Vera ha cuestionado la decisión y mantiene su intención de acudir a las autoridades para revisar el nombramiento.
El caso vuelve a generar discusión sobre los criterios utilizados por el Ejecutivo para seleccionar a sus representantes en las universidades públicas y sobre la necesidad de garantizar transparencia e independencia en este tipo de designaciones.
🚨🇨🇴 Un nuevo episodio de disturbios en inmediaciones de la Universidad de Antioquia generó una fuerte polémica en Medellín, luego de que cerca de 100 personas bloquearan la calle Barranquilla durante una protesta contra políticas del Gobierno. La situación terminó en enfrentamientos con la Fuerza Pública, después de que una tanqueta de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden, Undmo, llegara al lugar para despejar la vía. 🚔
Los hechos ocurrieron durante la noche del jueves 27 de agosto. Según el reporte de El Colombiano, los manifestantes ocuparon la calle Barranquilla, una de las principales vías del sector y un corredor utilizado para acceder a centros hospitalarios y servicios de urgencias.
Ante el bloqueo, las autoridades hicieron presencia en el lugar y desplegaron una tanqueta del Undmo, que utilizó chorros de agua para dispersar a los manifestantes. Posteriormente se produjo un enfrentamiento entre algunos de los participantes de la protesta y los uniformados.
Durante los disturbios, según los registros difundidos y la información de las autoridades, algunos manifestantes lanzaron piedras y artefactos explosivos contra los policías. La confrontación provocó el cierre de la vía durante cerca de una hora y afectó la movilidad y el servicio de transporte público en el norte de Medellín.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, defendió la intervención de la Fuerza Pública y cuestionó las acciones de quienes participaron en el bloqueo. El funcionario aseguró que la ciudad respeta el derecho a la protesta pacífica, pero que no permitirá manifestaciones que impliquen violencia, bloqueo de vías o riesgos para terceros.
Villa afirmó que, ante la negativa de los manifestantes a permitir la recuperación de la movilidad, en el marco del Puesto de Mando Unificado, PMU, se ordenó la intervención de la Fuerza Pública.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, también respaldó el procedimiento de la Policía y sostuvo que en la ciudad se garantiza el derecho a protestar, pero no se tolerarán actos violentos ni vías de hecho.
Las declaraciones de los funcionarios generaron críticas desde sectores políticos de oposición. La congresista del Pacto Histórico Isabel Zuleta calificó de autoritaria y represiva la actuación de las autoridades y cuestionó particularmente el uso de la tanqueta para dispersar la manifestación.
Zuleta aseguró que, desde su perspectiva, las imágenes muestran una actuación desproporcionada contra quienes se encontraban protestando en las inmediaciones de la Universidad de Antioquia.
También se pronunciaron activistas y otros sectores de izquierda, quienes rechazaron la intervención policial y señalaron que las autoridades estarían intentando limitar el derecho a la movilización y la protesta social.
Sin embargo, desde la Alcaldía se defendió que la intervención no estuvo dirigida contra una protesta pacífica, sino contra el bloqueo de una vía y los actos de violencia que se produjeron posteriormente. Las autoridades señalaron que las imágenes muestran a algunos manifestantes arrojando objetos contundentes y explosivos contra los uniformados.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca de los límites entre el derecho fundamental a la protesta y la obligación de las autoridades de garantizar la movilidad y la seguridad de los demás ciudadanos.
La Alcaldía insistió en que la protesta está permitida siempre que se desarrolle de manera pacífica, pero advirtió que no permitirá que grupos violentos utilicen las movilizaciones para bloquear corredores estratégicos o afectar a quienes necesitan desplazarse por la ciudad.
🚨🇨🇴 La Unidad Nacional de Protección, UNP, ordenó retirar los esquemas de seguridad asignados a Gabriela Muñoz, Juliana Guerrero y el activista Beto Coral, tres personas cercanas al gobierno del expresidente Gustavo Petro que habían recibido medidas de protección durante la anterior administración. La decisión se tomó después de una nueva revisión de sus condiciones de riesgo, en la que la entidad determinó que no existían razones suficientes para mantener los esquemas. ⚖️
De acuerdo con la información conocida este viernes 28 de agosto, la revisión de los casos hizo parte de un proceso adelantado por la UNP para verificar si las condiciones que habían dado lugar a las medidas de protección continuaban vigentes.
Los esquemas representaban un costo cercano a 40 millones de pesos mensuales para el Estado, según fuentes citadas en la información. La decisión ha generado una nueva discusión sobre la manera en que fueron asignadas estas medidas durante el gobierno anterior y sobre los criterios utilizados para determinar quiénes requieren protección estatal.
Uno de los casos que ha generado mayor controversia es el de Gabriela Muñoz, quien había recibido un esquema de seguridad después de denunciar amenazas. El expresidente Gustavo Petro se había referido públicamente a su situación y aseguró que la joven había sido objeto de amenazas de muerte.
Muñoz también había sido cuestionada por su cercanía con sectores del anterior Gobierno y por su presunta influencia en decisiones relacionadas con la Aeronáutica Civil, situación que generó críticas desde diferentes sectores políticos.
En el caso de Juliana Guerrero, la situación tiene una particularidad. Aunque varias informaciones señalaron inicialmente que la UNP había ordenado retirar su esquema, la propia Guerrero desmintió que su protección hubiera sido levantada de manera definitiva.
La exfuncionaria explicó que actualmente se encuentra en curso un estudio de seguridad para determinar las condiciones de riesgo que enfrenta y establecer qué medidas de protección deben mantenerse. Por esta razón, aseguró que su esquema continúa en evaluación y que no se trata de una decisión definitiva de retiro.
Guerrero había recibido protección durante el Gobierno Petro y posteriormente quedó involucrada en una investigación de la Fiscalía por la presunta utilización de títulos falsos de la Universidad San José en su hoja de vida para asumir el cargo de viceministra de las Juventudes. También enfrenta otras denuncias relacionadas con presuntos beneficios económicos derivados de trámites de contratos estatales.
Por su parte, el activista Beto Coral también quedó incluido en la decisión de la UNP. Su caso había sido objeto de controversia desde que recibió medidas de protección después de regresar a Colombia tras ser deportado de Estados Unidos.
En julio, el director de la UNP, Augusto Rodríguez, había confirmado que la entidad adelantaba un estudio sobre el nivel de riesgo de Coral, aunque en ese momento evitó revelar detalles sobre las medidas específicas para no comprometer su seguridad.
La asignación de protección a Coral había sido cuestionada por el sindicato de trabajadores de la UNP, Analtraseg, que manifestó dudas sobre la rapidez con la que se habría realizado el procedimiento. El entonces director de la entidad defendió que existía un proceso técnico para evaluar las condiciones de seguridad del activista.
Con la nueva decisión, Guerrero y Coral tienen un plazo de 10 días para presentar un recurso de revisión y controvertir el retiro de sus esquemas. La determinación, por tanto, todavía puede ser objeto de una nueva evaluación por parte de la entidad.
El debate también se extiende a los familiares de Beto Coral. Este viernes se conoció que la UNP solicitó levantar las medidas de protección que tenían su madre y su hermano, luego de que el activista saliera nuevamente del país. La familia cuestionó la decisión y manifestó preocupación por las condiciones de seguridad de los beneficiarios.
La controversia ocurre en medio de una revisión más amplia de los esquemas de seguridad otorgados durante los últimos meses del gobierno de Gustavo Petro. La discusión enfrenta dos posiciones: por un lado, quienes consideran que algunas medidas fueron asignadas sin que existiera un riesgo extraordinario suficiente y, por otro, quienes advierten que las amenazas denunciadas por los beneficiarios deben ser evaluadas de manera individual y técnica.
La UNP sostiene que las medidas de protección deben responder a estudios de riesgo y a criterios establecidos por la entidad, independientemente de la cercanía política de los beneficiarios con uno u otro sector.
Por ahora, la situación de los tres casos no es exactamente igual. Mientras las informaciones conocidas señalan el retiro de las medidas para Beto Coral y Gabriela Muñoz, Juliana Guerrero asegura que su caso continúa en evaluación y que su protección no ha sido retirada de manera definitiva.