El embajador de Colombia ante la FAO, Armando Benedetti, ha generado controversia y rechazo entre líderes políticos y activistas contra la violencia de género, luego de que quedara impune tras una denuncia presentada por su entonces pareja, Adelina Guerrero, por presunto maltrato.
Según reveló el periodista Daniel Coronell en su columna para la revista Cambio, en España existe un profundo malestar por el uso de la inmunidad diplomática de Benedetti, particularmente después de que la policía española acudiera a su residencia en Madrid para responder a un caso de violencia doméstica. De no haber sido por su estatus diplomático, el embajador habría sido detenido inmediatamente.
Una fuente española citada por Coronell expresó su preocupación al señalar: «Cada vez que un abusador elude la justicia, se convierte en una amenaza mayor tanto para su entorno como para la sociedad». La preocupación en España es palpable, especialmente entre quienes trabajan en casos de violencia de género. Coronell también destacó que, aunque Benedetti está acreditado ante la FAO en Roma, su inmunidad diplomática no debería haberse aplicado en España, donde ocurrió el presunto incidente.
El periodista denunció que Benedetti violó las normativas diplomáticas al moverse fuera de su jurisdicción sin autorización, algo que ya había hecho anteriormente cuando era embajador en Venezuela. Aunque Colombia no tomó medidas contra él, Estados Unidos le revocó la visa por abusar de su pasaporte diplomático.
Según Coronell, Benedetti había solicitado permiso para estar en Madrid debido a una cirugía de su esposa, pero el permiso había expirado dos días antes del incidente. En el reporte, se afirma que, durante el altercado, Benedetti, armado con un cuchillo, agredió a su esposa y a su suegra, mientras que el embajador de Colombia en España, Eduardo Ávila, intervino para evitar su arresto, alegando inmunidad diplomática.
El reporte de Coronell también criticó la inacción de las autoridades colombianas, señalando que la violencia ejercida por Benedetti ocurrió frente a los hijos de la pareja, quienes presenciaron la aterradora escena. A pesar de las serias acusaciones, la investigación en Colombia avanza con lentitud, y la Procuraduría General no ha intervenido en el caso, lo que ha generado sospechas de encubrimiento debido a posibles influencias políticas.