En un operativo conjunto del CTI de la Fiscalía y la Policía Nacional, se logró desarticular una organización criminal que operaba en las ciudades de Barrancabermeja, Bucaramanga y Villavicencio, dedicada a la distribución de medicamentos vencidos y adulterados. Cinco personas fueron capturadas, destacándose los hermanos Abelardo y Belisario Adarme Jaimes como presuntos cabecillas, junto a Édgar Mauricio Pico Cavarique, Geny Marcela Acuña Alarcón y Javier Alberto Mantilla Torres.
Modus Operandi de la Red Criminal
La estructura obtenía los medicamentos mediante dos métodos:
- Ingreso clandestino desde Venezuela, aprovechando la frontera para adquirir productos a bajo costo.
- Obtención de medicamentos de entidades de salud colombianas, que luego eran adulterados para simular óptimas condiciones.
Las actividades ilícitas se realizaban a través de dos empresas fachada, aparentando legalidad en la distribución de los productos.
Impacto Económico y Operaciones en el Sector Salud
El valor de los medicamentos suministrados a una clínica ascendió a $2.900 millones de pesos, reflejando la magnitud de la red. Entre los contratos identificados, destaca uno por $2.918 millones con el Sanatorio del municipio de Contratación en Santander, destinado al suministro de medicamentos esenciales, incluidos los necesarios para pacientes con lepra.
Según la Fiscalía, las operaciones se extendieron a droguerías en Bucaramanga y Villavicencio, que habrían servido como puntos clave para la distribución. Las farmacias del barrio García Rovira y Provincia Soto I en Bucaramanga están bajo investigación, al igual que otros establecimientos vinculados a familiares de los líderes de la red.
Facilitadores de la Red y Rol de Belisario Adarme
Belisario Adarme, señalado como líder del grupo, suscribió contratos con clínicas en Santander y Cesar, pese a las irregularidades atribuidas a su organización. Las investigaciones lo vinculan a la coordinación de actividades clandestinas y adulteración de medicamentos, mientras su hermano Abelardo, conocido por su trayectoria en empresas farmacéuticas, también habría desempeñado un papel central.
Riesgos para la Salud Pública
Los medicamentos adulterados eran comercializados en dispensarios y farmacias, poniendo en riesgo la salud de los pacientes. Productos regulares y controlados fueron distribuidos bajo la apariencia de legalidad, evidenciando un grave impacto en el sistema de salud y la confianza de los usuarios.
Defensas y Reacciones
Mientras las investigaciones avanzan, allegados a Belisario Adarme han salido en su defensa, argumentando que siempre mantuvo una conducta ejemplar en el sector farmacéutico y que las acusaciones se deben a un malentendido. Sin embargo, la Fiscalía continúa recolectando pruebas y extendiendo las indagaciones a otros posibles implicados.