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🇨🇳🤝🇨🇴 Colombia se acerca al gigante asiático: nuevos caminos, viejas tensiones

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Colombia ha decidido mirar hacia Oriente. Durante la visita del presidente Gustavo Petro a China el pasado mayo, el país selló dos compromisos clave con la potencia asiática: su entrada a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y su incorporación al Nuevo Banco de Desarrollo del bloque BRICS, oficializada el 19 de junio. Estos movimientos marcan un viraje en la política exterior del país andino, tradicionalmente más cercana a Washington.

⏱️ Un acercamiento tardío pero estratégico

Mientras otras naciones sudamericanas como Chile y Brasil llevan años cultivando relaciones sólidas con Pekín —con tratados de libre comercio e inversiones robustas—, Colombia ha adoptado una postura más reactiva, empujada por los vaivenes de la política internacional. De hecho, el detonante no fue una estrategia calculada, sino la guerra comercial que inició la administración Trump con aranceles sin precedentes en décadas. Frente a ese escenario, Bogotá comenzó a considerar con más seriedad a China como socio alternativo.

🗺️ Una movida sin efecto inmediato, pero con peso simbólico

Aunque la entrada a la BRI no implica compromisos jurídicos inmediatos, envía un mensaje fuerte en un mundo donde la tensión entre EE. UU. y China crece cada día. En lugar de diseñar una hoja de ruta con visión a futuro, Colombia ha reaccionado a los cambios externos sin una planificación clara. No obstante, aún hay margen para que los gobiernos —actual y futuro— elaboren una estrategia que les permita equilibrar relaciones y diversificar oportunidades.

⚠️ ¿Se tensan los lazos con Estados Unidos?

Esta nueva cercanía con China no pasa desapercibida en Washington. Existe el riesgo de que la adhesión a la BRI sirva como argumento para que EE. UU. retire su respaldo a Colombia en la lucha contra el narcotráfico, justo cuando los indicadores son alarmantes: entre 2022 y 2023, el cultivo de coca creció un 10 %, y la producción potencial de cocaína subió un 53 %. En la última década, el área sembrada se ha quintuplicado.

Aun así, es poco probable que el gobierno estadounidense responda con dureza. Tomar represalias podría empujar a Colombia más hacia la órbita china, algo que contradice los intereses estratégicos norteamericanos. Además, con las elecciones colombianas aproximándose en 2026 y solo 14 meses restantes en el mandato de Petro, EE. UU. podría optar por esperar un nuevo liderazgo.

📈 Números que hablan: comercio e inversión

Los lazos económicos entre Colombia y China se han ampliado rápidamente. El comercio bilateral pasó de 1.200 millones de dólares en 2004 a 18.300 millones en 2024, un salto impresionante. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo el socio principal: de los 49.600 millones en exportaciones, 14.300 millones van a EE. UU., frente a los 2.400 millones hacia China.

En términos de inversión directa, la diferencia es abismal: EE. UU. invirtió 16.100 millones en Colombia en los últimos tres años, mientras que China solo 580 millones. Aun así, la presencia china crece, especialmente en infraestructura. Entre 2018 y 2023, bancos chinos financiaron 1.400 millones de dólares en proyectos colombianos, destacándose obras como la Autopista al Mar 2, el Metro de Bogotá y la ampliación del aeropuerto El Dorado.

🎯 ¿Qué busca Colombia con estos acuerdos?

El presidente Petro ha señalado que uno de los objetivos es cerrar el enorme déficit comercial con China, que asciende a 14.000 millones de dólares. Su meta es elevar las exportaciones a 10.000 millones, incluyendo productos como café, camarón, cacao, coco y atún. Además, el ingreso al Banco del BRICS busca acceder a financiamiento más favorable para proyectos de transición energética, conectividad y desarrollo estructural.

🔍 Mirar más allá de China: la apuesta por Asia

Para lograr un cambio real, Colombia debe ampliar su enfoque hacia toda Asia. El país tiene un bajo desempeño exportador (solo 1.000 dólares per cápita, frente a 13.500 en la OCDE), y sus productos estrella —petróleo y carbón— representan el 45 % del total. Es crucial diversificar la canasta exportadora y sumar bienes con mayor valor agregado.

Además, Colombia debería integrarse a bloques comerciales clave como el Acuerdo Transpacífico (CPTPP), que reúne a economías dinámicas como Japón, Malasia y Vietnam. Esto reforzaría su presencia en Asia sin tensar tanto la relación con EE. UU. Países como Chile, Perú y México ya forman parte de este bloque y, como Colombia, pertenecen a la Alianza del Pacífico.

🚦 Encrucijada diplomática: ¿reacción o estrategia?

Colombia se enfrenta a una decisión clave: seguir reaccionando a los cambios globales o diseñar una política exterior proactiva y coherente que le permita navegar con inteligencia en el nuevo orden mundial. Continuar improvisando solo limitará su capacidad de crecer, negociar y defender sus intereses. La oportunidad está ahí. Lo que falta es una visión clara a largo plazo.

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