La Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (Corporinoquia) informó sobre el más reciente reporte del IDEAM, que advierte riesgos hidrológicos y de inestabilidad de terreno en varios municipios de su jurisdicción. El objetivo del reporte es fortalecer la prevención ante la actual temporada de lluvias y garantizar respuestas oportunas frente a posibles emergencias.
🌊 Alertas hidrológicas
El IDEAM indica que el comportamiento de las cuencas hídricas presenta variaciones asociadas a lluvias constantes en zonas de montaña, piedemonte llanero y sectores cercanos al río Meta.
El consolidado determina que:
42% del territorio está en condiciones normales.
27% se encuentra en alerta amarilla.
🟡 Alerta amarilla: Municipios de Monterrey, Chámeza, Villanueva y Cundinamarca (Casanare); así como Guayabetal, Quetame, Une, Paratebueno, Chipaque, Cáqueza, Fosca, Gutiérrez, Choachí y Ubaque (Cundinamarca). Estas áreas podrían experimentar crecientes súbitas en la cuenca del río Humea y río Upía, especialmente en ríos de respuesta rápida y corrientes de montaña.
🏔️ Alertas por deslizamientos de tierra
El IDEAM también advierte sobre zonas con inestabilidad en pendientes, donde la saturación del suelo incrementa la probabilidad de movimientos en masa.
Distribución general:
42% condiciones normales
27% alerta amarilla
18% alerta naranja
13% alerta roja
🔴 Alerta roja – Tame (Arauca): Presenta saturación crítica del suelo, antecedentes de remoción en masa y laderas altamente inestables. Los deslizamientos podrían ocurrir en cualquier momento.
🟠 Alerta naranja – Cubará (Boyacá): Se evidencia inestabilidad significativa en los suelos debido a pendientes pronunciadas y lluvias constantes.
🟡 Alerta amarilla: Municipios que requieren vigilancia activa:
Yopal y La Salina (Casanare)
Pajarito (Boyacá)
Paratebueno y Guayabetal (Cundinamarca)
📢 Recomendaciones
Corporinoquia hace un llamado a autoridades y ciudadanía para:
Mantener vigilancia constante en zonas en alerta.
Activar y revisar planes de emergencia municipales y comunitarios.
Evitar transitar o habitar laderas inestables o riberas afectadas.
Reportar grietas, inclinaciones, cambios en el terreno o aumentos de caudal.
Evitar actividades que incrementen el riesgo, como quemas o intervenciones en taludes.