Durante un evento político realizado en Cali, el entonces candidato presidencial Abelardo de la Espriella lanzó fuertes críticas contra el alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, asegurando que su proyecto político buscaría derrotar a los sectores tradicionales que, según él, han gobernado la región.
Ante sus seguidores, el líder del movimiento Defensores de la Patria afirmó: “A ustedes también los vamos a derrotar y los vamos a jubilar”, marcando distancia de ambos dirigentes y asegurando que representa una alternativa frente al liderazgo político del departamento.
Durante su intervención, De la Espriella responsabilizó al alcalde Alejandro Eder por la situación de seguridad que atraviesa Cali y sostuvo que la ciudad vive una de sus peores crisis de orden público. Además, prometió que, de llegar a la Presidencia, impulsaría una estrategia para recuperar la tranquilidad en la capital vallecaucana.
“En la era del tigre, Cali será la capital de la alegría y no del miedo, porque va a regresar la seguridad para el pueblo”, aseguró el entonces candidato.
El abogado también dirigió críticas a la gobernadora Dilian Francisca Toro, señalando que respaldaba a otra candidatura presidencial y reiterando su intención de desplazar a los liderazgos tradicionales del Valle del Cauca. Aunque no profundizó en sus acusaciones, dejó clara su distancia política con la mandataria departamental.
En otro momento de su discurso, De la Espriella se refirió al estallido social y aseguró que no permitirá nuevos episodios de violencia en Cali y el Valle del Cauca.
“Aquí donde empezaron a dividirnos, nos vamos a volver a unir, porque la patria milagro empieza en el Valle”, expresó. Además, advirtió que quienes intenten promover actos vandálicos durante un eventual gobierno suyo “conocerán lo duro que muere el tigre”.
Finalmente, el entonces aspirante presidencial afirmó que buscaría convertir nuevamente a Cali en una ciudad segura, cívica y atractiva para la inversión y el emprendimiento, asegurando que el Valle del Cauca tendrá un papel estratégico dentro de su proyecto de gobierno.
Un informe reveló que 326 integrantes del Ejército Nacional, entre oficiales y suboficiales, dejaron la institución durante los primeros tres meses del Gobierno de Gustavo Petro, una cifra que ha generado preocupación entre analistas y expertos en seguridad, quienes califican el fenómeno como inusual por su magnitud. Según los especialistas, la salida de personal con amplia experiencia podría afectar la capacidad operativa y el liderazgo dentro de la Fuerza.
De acuerdo con el reporte, entre los retirados se encuentran oficiales con trayectoria en áreas estratégicas, inteligencia y operaciones militares. Varios expertos consideran que esta renovación acelerada puede provocar pérdida de conocimiento institucional y dificultades para garantizar la continuidad en la planeación de operaciones y el entrenamiento del personal.
Algunos analistas consultados señalaron que los cambios obedecerían a una reorganización impulsada por el Gobierno, mientras que otros advirtieron que el elevado número de retiros podría generar incertidumbre al interior de las Fuerzas Militares. También indicaron que este tipo de decisiones suelen tener efectos en la moral del personal y en la estabilidad de la estructura de mando.
Desde el Gobierno nacional se ha defendido la reestructuración de la cúpula militar como parte de una estrategia para implementar su política de seguridad y fortalecer el control civil sobre las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el debate continúa entre quienes respaldan la renovación y quienes consideran que el retiro masivo de mandos experimentados puede representar un riesgo para la capacidad institucional del Ejército.
El Ministerio de Hacienda presentó un balance de la primera semana del proceso de empalme con el gobierno entrante, resaltando una serie de indicadores económicos y laborales que, según la cartera, reflejan un cierre positivo de la actual administración.
Entre los principales resultados expuestos se encuentra el aumento del recargo por trabajo en domingos y festivos, que desde el 1 de julio pasó del 80 % al 90 %, beneficiando a cientos de miles de trabajadores como parte de la implementación gradual de la reforma laboral. Además, recordó que el 15 de julio entrará en vigor la reducción de la jornada laboral de 44 a 42 horas semanales, sin disminución del salario.
La cartera también destacó la reciente decisión del Banco de la República de reducir las tasas de interés, medida que considera favorable para estimular el crédito, la inversión y el consumo, en un contexto de estabilidad económica.
En materia de empleo, el Ministerio resaltó que la tasa de desempleo se ubicó en 8 %, uno de los principales indicadores presentados durante el balance, señalando que el comportamiento del mercado laboral muestra una tendencia favorable al cierre del gobierno.
El informe fue presentado en medio del proceso de transición entre administraciones, que inició oficialmente esta semana y que, según el Ministerio de Hacienda, se desarrolla conforme al cronograma previsto y bajo los lineamientos establecidos para el empalme gubernamental.
El presidente Gustavo Petro celebró la entrada en vigor de la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales y el incremento del recargo por trabajo en domingos y festivos del 80 % al 90 %, asegurando que estas medidas representan avances en materia de derechos laborales para los trabajadores colombianos.
A través de su cuenta en X, el mandatario dio la bienvenida a las nuevas disposiciones y destacó que la reforma laboral continúa avanzando en el país. Además, compartió un mensaje del ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, quien explicó que la reducción definitiva de la jornada semanal comenzará a aplicarse desde el 15 de julio, mientras que el aumento del recargo dominical rige desde el 1 de julio.
Las declaraciones del jefe de Estado provocaron una respuesta inmediata del Centro Democrático, que le pidió «dejar de hacer propaganda con logros ajenos». La colectividad aseguró que la reducción gradual de la jornada laboral fue establecida mediante la Ley 2101 de 2021, aprobada durante el gobierno del expresidente Iván Duque e impulsada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez y la bancada del partido.
El partido de oposición sostuvo que la disminución de la jornada laboral no corresponde a una iniciativa del actual Gobierno, sino a una norma aprobada años atrás, cuyo cronograma contemplaba una reducción progresiva de 48 a 42 horas semanales sin afectar el salario de los trabajadores.
Por su parte, el Gobierno resaltó que, además de la reducción de la jornada, la reforma laboral introdujo mejoras como el incremento gradual del recargo por trabajo en domingos y festivos, que pasará del 90 % al 100 % en 2027, así como otros cambios en las condiciones laborales.