El presidente Gustavo Petro anunció que derogará el decreto que convocaba a una consulta popular, tras la aprobación de la reforma laboral por parte del Congreso. El mandatario afirmó que ya no es necesaria, dado que “el poder constituido que hace las leyes le obedeció al poder soberano que es el pueblo”.
💬 “Como lo dije, dado que la reforma laboral es ley, derogaré el decreto que convoca la consulta popular. Ya no es necesaria”, afirmó Petro.
🧩 ¿Qué sigue? Una constituyente
Petro sorprendió al revelar su nueva jugada política: convocar una Asamblea Nacional Constituyente mediante una papeleta que, según indicó, será entregada en las próximas elecciones.
🗣️ “Espero la decisión de millones para que el próximo gobierno y congreso tengan el mandato imperativo de construir el Estado social de derecho, la justicia social, la democracia profunda con las gentes, la paz”, señaló el jefe de Estado.
💬 Reacciones: entre el apoyo y la crítica
La propuesta del mandatario generó amplia polémica en redes sociales. Algunos sectores calificaron la iniciativa como una amenaza a la Constitución de 1991 y un intento de reescribir las reglas del juego político.
🗯️ “Recordaré a Petro como aquel personaje triste que por pura vanidad quiso sepultar la constitución del 91”, escribió un usuario en la red X (antes Twitter).
Frente a los señalamientos, Petro respondió:
🗨️ “Mi estimado Camilo, ¿quién le dijo que la próxima asamblea nacional constituyente derogaría la constitución de 1991? Yo no votaría por eso (…). Volvería práctica la constitución del 91, volviéndola realidad cotidiana: el estado social de derecho, el equilibrio con la naturaleza y la paz”.
📌 ¿Qué busca incluir Petro en una eventual constituyente?
🔹 Revisión de contrarreformas recientes que, según él, han lesionado el espíritu de la Constitución del 91. 🔹 Inclusión de temas omitidos en 1991, como:
La crisis climática
La paz territorial
La efectividad del Estado social de derecho
⚖️ ¿Qué implica una Asamblea Constituyente?
Una Asamblea Nacional Constituyente podría modificar o sustituir la Constitución vigente. Para que sea convocada, debe cumplir ciertos requisitos legales y pasar por mecanismos democráticos como la aprobación popular mediante referendo o papeleta electoral.
🏛️ El senador Rafael Nieto, del Centro Democrático, se pronunció en medio de la controversia que rodeó el debate de la ley de sometimiento en el Congreso de la República y cuestionó los argumentos utilizados para apartar a Iván Cepeda e Isabel Zuleta de la discusión. Durante la jornada, Nieto calificó como “una soberana tontería” uno de los cuestionamientos relacionados con la participación de la senadora Zuleta, al considerar que su vinculación con anteriores procesos de diálogo no constituía, por sí sola, una razón suficiente para impedirle intervenir en un asunto de interés general.
La discusión se presentó el miércoles 21 de octubre, durante el trámite de una de las principales iniciativas del Gobierno de Abelardo De la Espriella, cuyo propósito es establecer mecanismos jurídicos para que integrantes de organizaciones criminales y grupos armados ilegales se sometan a la justicia a cambio de determinados beneficios penales.
Uno de los momentos centrales de la sesión fue la aprobación del impedimento presentado por Iván Cepeda. El senador del Pacto Histórico argumentó que podría existir un conflicto de interés debido a su participación en la elaboración de la Ley 2272 de 2022, relacionada con la política de paz total, y a su papel en la mesa de negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) durante el Gobierno de Gustavo Petro.
La Comisión Primera del Senado aprobó el impedimento, por lo que Cepeda quedó por fuera de la discusión y votación del proyecto en esta etapa legislativa. La decisión provocó reacciones entre congresistas de distintas corrientes políticas y abrió un debate sobre los criterios que deben aplicarse para determinar cuándo un legislador puede participar en la discusión de una iniciativa.
La situación también involucró a Isabel Zuleta, quien ha tenido participación en las mesas sociojurídicas impulsadas durante la anterior administración para abordar la situación de estructuras criminales, especialmente en Medellín. Tras la decisión sobre Cepeda, el senador Jonathan Pulido, conocido como Jota Pe Hernández, planteó cuestionamientos sobre la posibilidad de que Zuleta también tuviera que apartarse del debate.
Sin embargo, Nieto sostuvo que la participación de la congresista en esos procesos no implicaba automáticamente un impedimento para intervenir en la discusión de la ley. Su postura puso de manifiesto diferencias incluso entre sectores que han respaldado el actual Gobierno, pues el senador del Centro Democrático ha defendido una política de seguridad estricta, pero también ha cuestionado aspectos específicos de la propuesta de sometimiento.
El proyecto busca ofrecer condiciones legales para que integrantes de organizaciones criminales se entreguen a las autoridades, abandonen sus actividades ilícitas, colaboren con la justicia y cumplan las condiciones establecidas para acceder a beneficios. Entre las medidas planteadas se encuentran reducciones de hasta el 50 % de las penas para integrantes de base y de hasta el 30 % para quienes ocupen posiciones de mando, según los términos de la iniciativa.
No obstante, Nieto expresó reparos frente al contenido de la propuesta. Aunque votó para negar las solicitudes de archivo que buscaban frenar el proyecto, posteriormente manifestó que no lo respaldaría, al considerar que no debería otorgarse un trato penal más favorable a integrantes de organizaciones violentas que el que reciben otros ciudadanos que cometen delitos. Después de fijar su posición, se apartó de la sesión.
Mientras tanto, las comisiones primeras del Senado y la Cámara de Representantes rechazaron las propuestas para archivar la iniciativa, permitiendo que el debate continuara con la ponencia favorable. El trámite se desarrolla en medio de diferencias entre el oficialismo y la oposición sobre los beneficios judiciales, las condiciones de sometimiento y las garantías que deben exigirse a las organizaciones criminales.
La controversia alrededor de Cepeda y Zuleta añadió un componente político a la discusión de una iniciativa que busca modificar el enfoque frente a los grupos armados ilegales y las estructuras delincuenciales. Las decisiones sobre los impedimentos, junto con las críticas al contenido del proyecto, evidenciaron que el debate no solo gira en torno a las herramientas jurídicas para el sometimiento, sino también a la participación de los congresistas y los límites de sus posibles conflictos de interés.
🏛️ El Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella enfrenta una serie de cambios en su equipo de trabajo, luego de registrar seis salidas en cargos importantes durante sus primeros meses de administración. La más reciente fue la de Rodrigo Lara, quien dejó el Ministerio del Interior y será reemplazado por el exprocurador Alejandro Ordóñez. Las modificaciones se han producido por diferentes razones, entre ellas desacuerdos con directrices presidenciales, cuestionamientos públicos, dificultades en el ejercicio de funciones y tensiones políticas.
Uno de los casos que más atención ha generado es el de Rodrigo Lara, quien permaneció 76 días al frente del Ministerio del Interior. Su salida se conoció el 21 de octubre y ocurrió después de las dificultades relacionadas con el trámite del Presupuesto General de la Nación, que finalmente deberá expedirse por decreto. Aunque las responsabilidades por los inconvenientes legislativos involucran a distintas instancias del Gobierno y del Congreso, el episodio coincidió con cuestionamientos hacia la gestión de Lara y con mensajes de influenciadores cercanos al Ejecutivo que pedían su salida.
Antes de su retiro, Lara había participado en las gestiones políticas del Gobierno ante el Congreso y en la presentación de iniciativas legislativas. Sin embargo, también enfrentó dificultades para concretar algunas de las prioridades presidenciales, como la elección de la presidencia del Congreso. Su reemplazo será Alejandro Ordóñez, quien asumirá la cartera política, mientras el ministro de Justicia, Iván Cancino, quedará encargado durante la transición.
Otro cambio significativo ocurrió en la Dirección Nacional de Bomberos, donde Germán Miranda permaneció apenas 26 días. Su salida se produjo luego de que se conocieran grabaciones divulgadas por medios de comunicación en las que presuntamente conversaba sobre posibles cobros y gestiones irregulares para evitar investigaciones contra la entidad. Miranda no confirmó que la voz de los audios fuera la suya, por lo que las afirmaciones deben entenderse como señalamientos y no como una responsabilidad judicial establecida.
En el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Ricardo Valencia estuvo cerca de tres semanas en el cargo. La Presidencia explicó que su desvinculación obedeció al presunto incumplimiento de una directriz presidencial que exigía autorización previa para convocar ruedas de prensa. La decisión provocó cuestionamientos de antiguos directivos de la entidad, quienes recordaron la importancia de preservar su independencia técnica y garantizar la divulgación de información estadística de interés público.
Por su parte, Carlos René Montoya tuvo uno de los periodos más cortos: permaneció tres días como presidente de Colpensiones. Su salida se produjo después de una intervención ante la Comisión Séptima del Senado, durante la cual tuvo dificultades para responder preguntas relacionadas con el presupuesto y el funcionamiento de la entidad. La grabación de ese debate circuló ampliamente en redes sociales y, posteriormente, el presidente le solicitó la renuncia.
Los cambios también alcanzaron al Departamento Nacional de Planeación. Carlos Sepúlveda, quien había sido anunciado para dirigir la institución, no llegó a posesionarse. Finalmente, el Gobierno optó por Julián Buitrago. Aunque surgieron versiones sobre posibles cuestionamientos por la experiencia previa de Sepúlveda como asesor durante el gobierno de Gustavo Petro, no se conocieron razones oficiales concluyentes que explicaran la decisión.
En el Ministerio de Educación también hubo una modificación temprana. Vivian Morales permaneció aproximadamente un mes en el cargo y presentó su renuncia argumentando una situación familiar inesperada. En su lugar fue designada Ilva Myriam Hoyos, abogada con experiencia en asuntos relacionados con la infancia y la familia.
A estos seis casos se suman otros nombramientos que no llegaron a consolidarse o que fueron revertidos en poco tiempo. Entre ellos figura el de Carolina Gómez, anunciada inicialmente como vocera presidencial, pero cuyo nombramiento no se formalizó. También se registraron cambios en el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, con la salida de Magda Yoli Amaya, y en el Ministerio de Salud, donde Hanna Escobar fue retirada de la Dirección de Medicamentos y Tecnologías menos de una semana después de su designación.
En algunos de estos episodios se han mencionado posibles desacuerdos políticos, antecedentes laborales en la administración anterior o señalamientos difundidos en redes sociales. Sin embargo, no todas las versiones cuentan con confirmación oficial, por lo que las causas deben diferenciarse según cada caso.
La sucesión de relevos ha abierto interrogantes sobre la estabilidad del equipo presidencial y los criterios utilizados para mantener o retirar a los funcionarios. Mientras el Gobierno continúa ajustando su gabinete y distintas dependencias, las salidas reflejan las tensiones que pueden surgir entre las decisiones del Ejecutivo, el desempeño de sus representantes y las presiones que se manifiestan en el escenario político y digital.
📊 El Gobierno nacional expedirá por decreto el Presupuesto General de la Nación para 2027, por un monto cercano a los $634,9 billones, luego de que surgieran inconvenientes en el trámite legislativo que impidieron unificar a tiempo las versiones aprobadas por el Senado y la Cámara de Representantes. La decisión ha generado preocupación entre congresistas, quienes advierten que varias modificaciones presupuestales podrían quedar excluidas, especialmente aquellas destinadas a la inversión regional, la salud y los programas sociales.
La controversia se originó porque las plenarias de ambas cámaras aprobaron textos diferentes y no se logró completar el proceso de conciliación dentro del plazo establecido. Ante esta situación, el Ejecutivo anunció que tomará como referencia la versión avalada durante el primer debate por las comisiones económicas conjuntas, con fundamento en el artículo 59 del Estatuto Orgánico del Presupuesto.
Desde el Gobierno se ha defendido la medida como una alternativa para garantizar la expedición del presupuesto y atender las obligaciones del Estado. Sin embargo, las diferencias entre las versiones del proyecto podrían tener consecuencias en la distribución de los recursos para distintas entidades y territorios del país.
Uno de los principales cuestionamientos fue expuesto por el congresista Óscar Darío Pérez, quien señaló que las modificaciones introducidas durante los debates posteriores representaban cerca de $8 billones adicionales. De esa suma, aproximadamente $5 billones estarían relacionados con inversiones para las regiones, por lo que su exclusión podría afectar proyectos y asignaciones territoriales. En el caso de Antioquia, el representante advirtió que podrían quedar por fuera cerca de $700.000 millones previstos para inversión.
Entre los recursos que no quedarían incorporados en el decreto también se encuentran partidas adicionales para el aseguramiento en salud, los subsidios de energía eléctrica y gas, el fortalecimiento de programas sociales y el apoyo a créditos educativos del Icetex. Asimismo, se mencionaron recursos para la esterilización de perros y gatos y ajustes presupuestales para diferentes organismos públicos.
Por su parte, la senadora Esmeralda Hernández sostuvo que el proyecto no completó el trámite constitucional dentro del tiempo previsto y cuestionó que el Gobierno utilice el texto aprobado en primer debate. Según su interpretación, esta decisión dejaría por fuera modificaciones que habían sido incorporadas posteriormente, entre ellas recursos para las EPS, el Sena y el Fondo para la Vida y la Biodiversidad.
Aunque el monto total del presupuesto se mantiene alrededor de los $634,95 billones, la distribución de las partidas presenta diferencias entre las versiones debatidas. El texto de primer debate contemplaba cerca de $392,6 billones para funcionamiento del Estado, $155,4 billones para el servicio de la deuda pública y aproximadamente $86,96 billones para inversión.
La discusión también ha puesto sobre la mesa la posibilidad de realizar ajustes durante la próxima vigencia fiscal. Óscar Darío Pérez planteó que en enero de 2027 el Gobierno podría presentar una ley de adiciones y traslados presupuestales para revisar la incorporación de recursos que no queden contemplados inicialmente. No obstante, esta alternativa dependerá de las decisiones que adopten el Ejecutivo y el Congreso.
El episodio abre un nuevo debate sobre el manejo de las finanzas públicas y la distribución de los recursos nacionales. Mientras el Gobierno busca garantizar la expedición del presupuesto, sectores del Legislativo advierten sobre las posibles consecuencias para las regiones y entidades que contaban con asignaciones adicionales. Por ahora, el alcance definitivo de los recursos excluidos dependerá de las disposiciones que queden en el decreto y de los eventuales ajustes presupuestales posteriores.