Desde la cárcel de Picaleña (Ibagué), Andrés Gustavo Ricci, condenado a 45 años y 7 meses de prisión por el asesinato de la campeona de patinaje Luz Mery Tristán, rompió el silencio sobre los detalles del crimen que conmovió a Colombia el 8 de agosto de 2023 😔⚖️
🎙️ En una entrevista con Semana, publicada el 5 de julio de 2025, Ricci confesó que llegó ebrio a casa aquella noche, tras una larga jornada en su empresa. Había tomado una botella y media de whisky. Lo acompañaba Andrés Botero, quien se retiró tras el tenso recibimiento de Luz Mery 😠🍾
💔 «Me quiero matar»
Ricci asegura que la patinadora le gritó: “Me voy a matar, para que aprendan”. Según su versión, ella entró a la habitación donde había una pistola. Él la siguió, vio el arma, y disparó cuatro veces contra la puerta, donde ella se había encerrado. 😢
“Disparé por miedo, borracho, pensando que quería hacerse daño. Luego me fui a seguir tomando… y me quedé dormido”, dijo Ricci.
Al día siguiente, habló con el hijo de Luz Mery, asegurando que todo estaba bien, sin saber —o eso dice— que la había matado. Sólo horas después, al notar que ella no aparecía en línea, entendió el horror: 📱 “Maté a Luz María. Maté a Luz María”, repetía.
🔍 “No fue con sevicia”, asegura Ricci sostiene que la puerta no abría porque el cuerpo de Luz Mery la bloqueaba y que el disparo fatal entró a 96 cm del suelo, justo en la dirección de la chapa. Asegura que no hubo pelea, no la golpeó y que no es misógino, como han querido hacer creer, según él.
🧠 Además, denuncia que en estos casi dos años no se le ha practicado ninguna evaluación psicológica.
⚖️ ❌ Preacuerdo frustrado El asesino confeso también reveló que hubo intentos de llegar a un preacuerdo con la Fiscalía, donde se proponía cambiar el delito de homicidio doloso a culposo, además de una multa económica 💸.
💬 “La familia de Luz Mery pidió $12.000 millones. Iban a seguir conversando, pero la Fiscalía se echó atrás por la presión mediática. Dijeron que los habíamos engañado, y eso también es falso”.
🙏 “Le pido perdón al país” El empresario sentenciado por el crimen cerró con una afirmación que ha causado indignación:
“Sí, es un homicidio, y lo estoy pagando. Pero cualquiera puede cometer uno, como me pasó a mí”.
🎖️ Luz Mery Tristán, medallista mundial y referente del deporte colombiano, fue asesinada en su propia casa en Cali. Su pérdida dejó un profundo vacío en el país. 💔🇨🇴
🚨 La influenciadora Luisa Fernanda W contó detalles de uno de los episodios más difíciles que atravesó junto al cantante Pipe Bueno, luego de sospechar que el artista estaba consumiendo sustancias psicoactivas, además de alcohol. Durante una conversación en el pódcast El Rincón de los Errores, relató cómo confirmó sus sospechas y el impacto emocional que tuvo aquel descubrimiento en su relación.
Según explicó, comenzó a notar cambios en el comportamiento de su pareja que le generaron preocupación. Aunque Pipe Bueno le decía que estaba bien y atribuía su actitud a las exigencias laborales, ella sentía que algo no encajaba. Con el paso del tiempo, las dudas aumentaron y empezó a preguntarle directamente qué estaba ocurriendo.
Luisa recordó que llegó a expresarle que ya no lo reconocía, pues percibía diferencias en su forma de actuar. El cantante, según su relato, continuaba relacionando esos cambios con el trabajo. Sin embargo, la creadora de contenido aseguró que sus sospechas no desaparecieron y que empezó a buscar respuestas dentro de la vivienda.
En un primer momento, revisó diferentes lugares y pertenencias, pero no encontró pruebas que confirmaran lo que intuía. La situación cambió un día en que Pipe entró a bañarse y dejó su teléfono conectado al cargador. De acuerdo con su testimonio, sintió el impulso de revisar la carcasa del celular y allí encontró las sustancias que, según contó, confirmaron sus temores.
“Cuando vi eso empecé a temblar”, recordó la influenciadora al describir su reacción. El hallazgo la impactó profundamente y la obligó a enfrentar una realidad que, hasta entonces, solo sospechaba. Después de lo ocurrido, habló directamente con el cantante y también puso al tanto a la madre de él sobre la situación.
La crisis afectó la confianza y la manera en que Luisa veía a su pareja. Durante la entrevista, reconoció que llegó a perder parte de la admiración que sentía por Pipe Bueno y que contempló la posibilidad de terminar la relación. La situación no solo involucraba a la pareja, sino también a sus dos hijos, Máximo y Domenic, y al entorno familiar que habían construido.
De acuerdo con los testimonios que ambos han compartido públicamente, el consumo problemático de alcohol y otras sustancias llegó a poner en riesgo la continuidad de la relación. En medio de esa etapa, Luisa buscó orientación y apoyo para afrontar lo que estaba sucediendo. También dejó claro que Pipe debía asumir la responsabilidad de buscar ayuda para enfrentar el problema.
La historia tomó mayor relevancia después de que Pipe Bueno hablara abiertamente sobre sus dificultades en el pódcast Los hombres sí lloran, conducido por el actor Juan Pablo Raba. En esa conversación, el cantante reconoció que atravesó una etapa de consumo que afectó su bienestar y su vida familiar, y explicó que decidió iniciar un proceso de recuperación.
El artista también ha contado que el acompañamiento de su familia, su acercamiento a la fe y la búsqueda de ayuda fueron importantes para cambiar sus hábitos. Luisa, por su parte, aclaró en declaraciones anteriores que su decisión de continuar con él fue personal y que compartir su experiencia no significa recomendar a otras mujeres que permanezcan en relaciones que les hagan daño.
Los relatos de ambos han puesto sobre la mesa las consecuencias que el consumo problemático puede tener en la vida personal y familiar, así como la importancia de reconocer la situación y buscar apoyo. Actualmente, la pareja ha hablado públicamente de los cambios realizados durante su proceso de recuperación y de los esfuerzos por reconstruir su relación.
🚨 El nuevo decreto del Gobierno de Abelardo de la Espriella, que modifica las reglas de actuación de la Fuerza Pública durante las manifestaciones, enfrenta sus primeras demandas ante la justicia. Sectores de la oposición consideran que la norma podría vulnerar el derecho constitucional a la protesta pacífica y que el Ejecutivo habría excedido sus facultades al introducir cambios mediante un decreto.
La controversia se desató el 13 de octubre, cuando el presidente firmó el Decreto 1525 de 2026, que modifica disposiciones del Decreto 003 de 2021 sobre la intervención policial durante las movilizaciones. La expedición de la norma coincidió con los preparativos de las marchas convocadas para este miércoles 14 de octubre por sectores sindicales y organizaciones de oposición al Gobierno.
Una de las primeras en anunciar acciones judiciales fue la senadora Jennifer Pedraza, quien cuestionó que el Ejecutivo modificara las reglas de la protesta social sin tramitar una ley estatutaria en el Congreso. Según su planteamiento, los cambios podrían afectar derechos fundamentales y requerirían un procedimiento legislativo diferente.
Pedraza también criticó el tiempo destinado a la consulta pública del proyecto y señaló que no se convocó a la Mesa Nacional de Garantías, un espacio de diálogo entre autoridades y organizaciones sociales. Otro de sus reparos está relacionado con el papel del diálogo antes de que la Policía intervenga: considera que la nueva redacción podría permitir actuaciones más rápidas sin agotar previamente las etapas de prevención, conversación y mediación.
Desde el Pacto Histórico también se anunciaron acciones contra la disposición. El vicepresidente del Senado, Alejandro Ocampo, cuestionó la competencia del Gobierno para establecer estas modificaciones por vía reglamentaria. A su vez, Laura Daniela Beltrán, conocida como ‘Lalis’, y Daniel Monroy anunciaron medidas judiciales, entre ellas una demanda de nulidad y una solicitud de suspensión cautelar, con el propósito de evitar posibles afectaciones a los manifestantes.
¿Qué cambia con el nuevo decreto?
La norma establece criterios para determinar cuándo se considera agotado el diálogo durante una manifestación y en qué circunstancias puede intervenir la Fuerza Pública. Entre los hechos que deben evaluarse se encuentran impedir el paso de ambulancias, afectar los servicios hospitalarios, portar armas y causar daños a la infraestructura.
La evaluación corresponde al Puesto de Mando Unificado (PMU), que debe dejar constancia de sus decisiones. Sin embargo, el decreto señala que dar por agotado el diálogo no autoriza automáticamente el uso generalizado de la fuerza, y que un bloqueo, por sí solo, no elimina necesariamente el carácter pacífico de una protesta.
El Gobierno defiende la medida como una herramienta para proteger tanto el derecho a manifestarse como otros derechos ciudadanos, entre ellos la movilidad, la salud, el trabajo y el acceso a los servicios esenciales. El ministro del Interior, Rodrigo Lara, ha sostenido que la intención no es prohibir las movilizaciones, sino establecer reglas para responder ante hechos de violencia y bloqueos que afecten a la población.
El debate sobre los límites de la protesta
La discusión jurídica gira en torno a cómo equilibrar el derecho a la manifestación con la obligación estatal de proteger a terceros y mantener el orden público. Mientras la oposición advierte que los cambios podrían ampliar la discrecionalidad policial y debilitar el diálogo, el Ejecutivo sostiene que la protesta pacífica seguirá protegida y que las intervenciones deben responder a situaciones concretas.
El procurador general, Gregorio Eljach, también ha recordado que la protesta social es un derecho constitucional, aunque no absoluto, y que las autoridades tienen facultades para actuar cuando se presentan alteraciones del orden público, dentro de los límites legales.
Las demandas deberán ser estudiadas por las autoridades judiciales competentes, que tendrán que determinar si el Gobierno tenía facultades para expedir la norma y si sus disposiciones respetan las garantías constitucionales. Mientras se resuelven esos recursos, el debate sobre el alcance del decreto se mantiene en el centro de la discusión política nacional.
🚨 El Gobierno nacional estudia establecer restricciones a los pagos en efectivo para la compra de bienes de alto valor, como viviendas, vehículos y terrenos. La propuesta estaría contemplada en el Estatuto Antiterrorista que se prepara para presentar ante el Congreso y busca fortalecer los mecanismos de seguimiento al dinero para combatir el lavado de activos y la financiación del terrorismo.
La iniciativa recibió el respaldo de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria). Su presidente, Jonathan Malagón, señaló que este tipo de operaciones debería contar con mecanismos que permitan identificar la procedencia de los recursos y hacer seguimiento a los movimientos financieros.
A través de su cuenta en la red social X, Malagón expresó que el sector financiero ve con buenos ojos que se analicen límites a los pagos en efectivo en transacciones de alto valor. Según explicó, conocer la ruta del dinero puede contribuir a detectar recursos provenientes de actividades ilegales y dificultar su ingreso a la economía formal.
De aprobarse una medida de este tipo, las personas que compren apartamentos, carros o lotes podrían tener que recurrir a transferencias bancarias u otros medios financieros autorizados. Esto permitiría dejar registros de quién realiza el pago, quién recibe el dinero y cuál es el recorrido de los recursos durante la operación.
Sin embargo, todavía existen aspectos por definir. Entre ellos están el monto a partir del cual se aplicarían las restricciones, las operaciones específicas que quedarían incluidas y las posibles excepciones. Por ahora, la propuesta no constituye una prohibición general vigente del uso de efectivo para adquirir estos bienes, pues su alcance dependerá del proyecto que se presente y de su eventual aprobación legislativa.
La iniciativa también podría representar cambios para quienes acostumbran guardar sus ahorros o manejar sus ingresos en efectivo. En determinadas circunstancias, los compradores tendrían que presentar soportes que permitan demostrar la procedencia de los recursos, mientras que los vendedores deberían conservar los documentos relacionados con los pagos recibidos. Las obligaciones concretas dependerían de las disposiciones que finalmente se establezcan.
El Estatuto Antiterrorista contempla otras herramientas para fortalecer los controles financieros. Entre ellas se encuentra la creación de un registro de personas u organizaciones relacionadas con actividades terroristas, cuya consulta sería exigida a sectores como el financiero, asegurador y bursátil, además de notarios y oficinas de registro de instrumentos públicos.
El borrador también plantea mecanismos para congelar fondos y activos de personas incluidas en ese registro, con controles judiciales posteriores y garantías para cubrir necesidades básicas y gastos de defensa. En el sector minero, propone implementar un sistema de trazabilidad para minerales estratégicos que permita registrar a los participantes de la cadena y verificar el origen de los materiales.
Asimismo, se contemplan medidas relacionadas con los activos virtuales, como obligaciones de identificación, reporte de información y congelamiento de billeteras bajo determinadas condiciones. El objetivo general es dificultar que los recursos provenientes de actividades ilícitas circulen sin dejar registros que puedan ser examinados por las autoridades.
Aunque los pagos a través del sistema financiero facilitan el rastreo de las transacciones, la bancarización no demuestra por sí sola que el dinero tenga un origen legal. Por ello, la efectividad de estas medidas dependerá también de los mecanismos de verificación, los controles aplicados y las garantías previstas para evitar afectaciones injustificadas a los ciudadanos.
El respaldo de Asobancaria pone en evidencia el interés del sector financiero en fortalecer la trazabilidad de las operaciones de alto valor. No obstante, la propuesta deberá avanzar en su trámite ante el Congreso y precisar cómo se aplicaría a las compraventas entre particulares y a quienes no utilizan habitualmente los servicios bancarios.