Durante un evento en Caracas, el presidente venezolano Nicolás Maduro respondió enérgicamente a las recientes declaraciones del expresidente colombiano Álvaro Uribe, quien sugirió una intervención militar internacional para destituirlo. Maduro calificó a Uribe de “cobarde” y lo retó directamente: “Ven tú al frente de las tropas, te espero en el campo de batalla,” exclamó, añadiendo que dicha propuesta reflejaba una postura “fascista y criminal.”
La propuesta de Uribe
En un acto público realizado en Cúcuta, Álvaro Uribe instó a la comunidad internacional a organizar una intervención militar respaldada por la ONU, con el objetivo de destituir a Maduro y convocar elecciones democráticas. Según Uribe, tal operación contaría con el respaldo del ejército venezolano, al que describió como una institución que desea liberarse de lo que calificó como una “dictadura.”
Contexto y tensiones en la región
Estas declaraciones surgen en un momento de alta tensión entre Colombia y Venezuela. Desde hace tres días, la frontera entre ambos países permanece cerrada por orden de Maduro, una medida que ha generado pérdidas económicas significativas en las zonas limítrofes. Mientras tanto, el gobierno venezolano enfrenta cuestionamientos internacionales sobre la legitimidad del tercer mandato de Maduro, asumido el 10 de enero.
Reacciones internacionales
El presidente colombiano Gustavo Petro rechazó el llamado de Uribe, calificándolo de innecesario y subrayando la importancia de fomentar relaciones pacíficas entre los dos países. Petro destacó que los vínculos familiares y comerciales entre las naciones vecinas deben ser preservados a pesar de las diferencias políticas.
Impacto económico y social
El cierre de la frontera afecta directamente a miles de familias y comerciantes, quienes dependen de la actividad transfronteriza para su sustento. Este bloqueo representa un nuevo desafío en las relaciones bilaterales, que habían mejorado tras la reapertura de la frontera en 2023.
El equipo de búsqueda y rescate urbano USAR COL-1 completa más de 96 horas de trabajo ininterrumpido en La Guaira, Venezuela, tras el devastador terremoto que dejó múltiples estructuras colapsadas y cientos de personas afectadas.
La misión colombiana está integrada por 63 rescatistas y cuatro caninos especializados, quienes han desarrollado intensas labores de localización y rescate en diferentes zonas impactadas por la emergencia. Gracias a su trabajo fue posible rescatar con vida a Moisés, un niño de 11 años, y las operaciones continúan con la esperanza de encontrar más sobrevivientes.
Entre los integrantes del equipo se encuentran bomberos de Yopal y de otras ciudades del país, quienes han realizado 21 evaluaciones técnicas en edificaciones colapsadas, trabajando en jornadas extenuantes y descansando apenas unas pocas horas al día.
USAR COL-1 es uno de los 59 equipos de rescate urbano certificados por las Naciones Unidas, reconocimiento que respalda su capacidad para atender emergencias de gran magnitud. Además de las labores de búsqueda, la misión colombiana también participa en la entrega de ayuda humanitaria enviada por Colombia para apoyar a las miles de familias afectadas por la tragedia.
La cifra oficial de víctimas por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela ascendió a 1.450 personas fallecidas y 3.150 heridas, de acuerdo con el más reciente balance entregado por las autoridades. Además, se reportan 12.721 damnificados y asistencia humanitaria para 73.937 familias afectadas por la emergencia.
Las labores de búsqueda y rescate continúan con el apoyo de 2.624 socorristas internacionales provenientes de diferentes países, quienes trabajan de manera coordinada con los equipos venezolanos en medio de las réplicas que aún se presentan en las zonas impactadas por el sismo.
Según el informe oficial, 527 heridos han sido trasladados a Caracas para recibir atención especializada. Asimismo, se han realizado 4.250 asistencias médicas y 7.168 evaluaciones en las áreas de triage, para un total de 12.049 personas atendidas desde el inicio de la emergencia.
En cuanto a los daños materiales, las autoridades contabilizan 774 edificaciones afectadas, de las cuales 89 colapsaron completamente, entre ellas hospitales y centros comerciales. Paralelamente, continúa la distribución de ayuda humanitaria y la organización de voluntarios para apoyar a las comunidades damnificadas mientras avanzan las labores de recuperación.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, admitió que su país enfrenta «problemas» debido a la intensificación de los ataques ucranianos contra objetivos en territorio ruso, en una inusual declaración pública que refleja el impacto de la ofensiva de Kiev tras más de cuatro años de guerra.
Durante su intervención, Putin sostuvo que las autoridades trabajan para reforzar la protección de la infraestructura estratégica y de las regiones fronterizas, al tiempo que aseguró que Rusia continuará con sus operaciones militares y adoptará medidas para responder a los ataques.
Las declaraciones se producen en un contexto de crecientes ataques con drones y otras operaciones de largo alcance por parte de Ucrania, dirigidas contra instalaciones militares, energéticas y logísticas dentro de Rusia. En los últimos días, estos ataques han incrementado la presión sobre las defensas rusas y han generado afectaciones en distintos sectores del país.
Aunque reconoció las dificultades, el mandatario ruso insistió en que la situación está bajo control y afirmó que su gobierno seguirá fortaleciendo las capacidades defensivas para enfrentar la ofensiva ucraniana.