El sistema de salud del departamento de Boyacá enfrenta una crisis crítica debido a las deudas acumuladas por las Entidades Promotoras de Salud (EPS) con hospitales públicos y clínicas privadas. Según el secretario de Salud de Boyacá, Óscar Jiménez, la situación podría dejar sin atención médica adecuada a más de 600 mil afiliados de la Nueva EPS, la aseguradora con mayor cobertura en la región.
Deudas millonarias ahogan a los prestadores de salud
La Nueva EPS adeuda cerca de 100 mil millones de pesos al Hospital San Rafael de Tunja, una cifra que se suma a una deuda similar con las clínicas privadas de Sogamoso, Duitama, Tunja y las Empresas Sociales del Estado (ESE). Esta falta de recursos ha generado:
Crisis operativa: Los hospitales enfrentan despidos masivos y fragmentación en la atención.
Amenazas de cierre: Clínicas privadas han advertido sobre la posibilidad de cerrar servicios si no se saldan las deudas.
Emergencia social: Más de un millón de personas, afiliadas a Nueva EPS, Famisanar y Sanitas, podrían verse afectadas.
Medidas urgentes y llamado al Gobierno Nacional
Para enfrentar esta crisis, el 12 de diciembre se realizará una mesa de trabajo con la participación de las EPS, hospitales y clínicas del departamento, buscando acuerdos de pago que permitan estabilizar los servicios.
El secretario Jiménez destacó que, aunque se han tomado medidas sancionatorias, esto no es suficiente. Urge que las EPS cumplan con sus obligaciones financieras y que la Superintendencia de Salud intervenga para garantizar el flujo de recursos necesario.
Además, Jiménez hizo un llamado al Gobierno Nacional para tomar acciones inmediatas. «La salud de cientos de miles de boyacenses está en juego, y nuestra prioridad es garantizar el acceso oportuno y de calidad a los servicios médicos», concluyó.