Estás en algún lugar, estoy seguro. Con las últimas palabras que pronunciaste, aun guardando entre tus manos las cosas que querías. Quizá sin libertad, quizá sin poder hablar, quizá sin escuchar. Sin embargo, mantengo la esperanza de tu regreso. Todos los días ordenó tus sueños, para no olvidarte.
Desaparecidos, pero no olvidados es el nombre de uno de los espacios que compone la Sala de la Remembranza del Museo Centro Histórico del Oriente, ubicado en la ciudad de Yopal, Casanare. Desde su misma nominación, este lugar entraña un significado especial en tanto responde a la necesidad de hacer memoria, combatir el olvido y recordar de manera permanente a las 190.285 víctimas del crimen de desaparición forzada en los departamentos de Arauca, Casanare, Guainía y Vichada.
Dos manos abiertas cuyas palmas sostienen la memoria simbolizada por varias placas con la inscripción de los nombres de algunas de las víctimas, en medio de las cuales se ubica un árbol de Hobo que representa la esperanza de quienes esperan volver a ver a sus seres queridos, es la escultura con la cual se rinde homenaje a las personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado en la jurisdicción de la Octava División. Se trata de una expresión sentida frente a lo que supone su ausencia, un recordatorio de que su imagen continúa presente y un mensaje de que su búsqueda no cesará hasta encontrarlos.
La desaparición forzada encierra en sí misma un absurdo y corresponde a una condición de incertidumbre dominante sobre la suerte o el estado de una persona que en determinado momento fue tomada por la fuerza y privada de su libertad, con independencia de las condiciones en las cuales ello hubiese ocurrido. Este crimen es parte de un sufrimiento que se prolonga y se multiplica entre los familiares ante la ausencia del desaparecido, máxime cuando no se ha tenido noticia de este. Ellos prácticamente quedan anclados de por vida o al menos hasta el retorno o hallazgo del cuerpo a una pérdida a la cual no han tenido respuesta y aunque son conscientes que su ser querido podría estar muerto, en el fondo albergan la esperanza de encontrarlo con vida.