1. Movimientos militares recientes, pero sin invasión inminente
Estados Unidos ha desplegado tres destructores Aegis frente a la costa venezolana como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Esto incluye inteligencia y disuasión, no una ofensiva directa.
El presidente Maduro respondió ordenando la movilización de 4,5 millones de milicianos, en un claro mensaje de defensa nacional.
2. Posibles, pero no convencionales: la diplomacia y sanciones cobran más fuerza
En la administración Trump actual, persisten tres enfoques entre los corredores del poder: una línea dura (liderada por Marco Rubio), un enfoque pragmático (diplomático) y una opción militar más radical, aunque sin mayoría interna.
En el panorama internacional, EE.UU. ha priorizado sanciones, recompensas por arresto (como los $50 millones por Maduro) y presión diplomática antes que la invasión directa.
3. Razones técnicas y estratégicas en contra de una invasión
Históricamente, propuestas de intervención fueron planteadas (como en 2017 y 2020), pero siempre frenadas por asesores y aliados regionales.
Estimaciones del CFR (Council on Foreign Relations) indican que una invasión necesitaría más de 100 000 soldados, enfrentando milicias, carteles, infraestructura deteriorada y condena internacional.