En 2016, los Demócratas sobreestimaron la influencia de los medios tradicionales, lo que contribuyó a su derrota electoral. En 2024, parece que están cayendo en el error opuesto al subestimar su impacto, lo que podría tener consecuencias igualmente negativas.
Apenas diez días después del primer debate presidencial entre Joe Biden y Donald Trump, las encuestas muestran un efecto desfavorable para Biden. Este declive se refleja en el aumento de votantes con una percepción negativa del presidente y un incremento en aquellos que consideran que su edad es un impedimento para ejercer el cargo.
En un intento por mitigar el daño, Biden participó en una entrevista con George Stephanopoulos en ABC News. Sin embargo, lejos de mejorar su imagen, la entrevista subrayó sus debilidades. La comparación entre la energía de Biden y la del entrevistador acentuó las preocupaciones sobre la vitalidad del presidente, afectando negativamente su percepción pública.
Las redes sociales han demostrado ser una herramienta poderosa, pero la televisión sigue siendo crucial, especialmente en formatos largos como debates y entrevistas, donde la atención del público se centra en un solo individuo durante un periodo prolongado. Para Biden, esto significa que cuanto más se le exponga en televisión, más persistirán las dudas sobre su vitalidad.
Esta subestimación de la televisión podría tener un impacto devastador en la campaña de Biden. La entrevista con Stephanopoulos, en lugar de mejorar su imagen, probablemente exacerbó las preocupaciones existentes. Es útil recordar que los Demócratas cometieron un error opuesto en 2016 al sobrevalorar el poder de los medios tradicionales y subestimar las redes sociales. En esa elección, Hillary Clinton recibió un apoyo abrumador de los medios tradicionales, mientras que Trump dominaba en las redes sociales, lo que contribuyó a su victoria.
Los errores en la estimación de la influencia de los distintos medios de comunicación pueden ser decisivos en una elección. En 2016, la campaña de Clinton no supo contrarrestar el impacto de Trump en las redes sociales, lo que llevó a una sorpresa electoral. En 2024, los Demócratas podrían estar subestimando el poder persistente de la televisión, lo que podría resultar igualmente perjudicial.
Aún queda tiempo para que la campaña de Biden ajuste su estrategia comunicacional, pero los meses que restan hasta la elección son críticos. Como dice la famosa letra del tango «Volver», «veinte años no es nada,» y cinco meses son aún menos. El equipo de Biden debe reconocer la importancia de cada medio de comunicación y adaptar su enfoque para maximizar su impacto positivo y minimizar sus debilidades antes de que sea demasiado tarde.